Bullmastiff: Alimentación, Higiene, Salud y todas las características de este can

El Bullmastiff es un can idóneo para todas aquellas personas que estén buscando un eficaz perro de defensa. Su nombre se debe a que la raza es el resultado de haber cruzado Bulldogs y Mastiffs.

Que sea un gran perro guardián en absoluto implica que se muestre desagradable con las personas, ya que con su círculo más íntimo es de lo más cercano, cariñoso y ¡hasta divertido!

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Todo lo que deberías saber sobre el Bullmastiff

Un perro de esta raza que haya sido convenientemente socializado suele ser bastante obediente, siempre que también cuente con un dueño responsable que no se dedique a fomentar su agresividad, sino su equilibrio físico y mental.

Pese a ello, el Bullmastiff es uno de los canes que se encuentra incluido en la lista de Perros Potencialmente Peligrosos (PPP), por lo que si quieres adoptar uno de sus ejemplares deberás estar al tanto de la normativa a cumplir para su tenencia.

Origen

Los primeros datos que se conocen sobre este perro de enorme tamaño datan del siglo XIX en Gran Bretaña, una época en la que tanto el Bulldog como el Mastiff eran canes utilizados para mantener a los cazadores furtivos a raya.

El hecho de que estos fueran los perros elegidos para esta labor no era fruto de la casualidad sino que obedecía a que ambas razas mostraban grandes cualidades. Pese a ello, se pensó que el cruce de ambos perros podría dar lugar a un can más ajustado aún a sus necesidades, que hiciera gala de lo mejor de una y de otra raza.

Como era de esperar, la experiencia de los criadores no falló y el Bullmastiff vio la luz convirtiéndose en un perro que respondía a todas las expectativas que en él se tenían puestas.

Así nació el Bullmastiff, un can que pronto comenzó a ser valorado por su fuerza, resistencia física, agudo olfato y capacidad de sigilo. Una auténtica pesadilla para los furtivos, ya que propiciaba su rápida detención por parte de los guardabosques, llegando a atacarlos cada vez que la ocasión lo requería. Por aquel entonces recibió el nombre de “Gamekeeper’s Night Dog”, lo que se traduce como “Perro de Noche del Guardabosques”.

Su habilidad para mantener a los cazadores en el suelo sin tener que morderlos era única y de ahí que se diga que este animal no muerde salvo en el caso de que no le quede otro remedio, lo que se ha demostrado que no es cierto del todo, pues parece ser que en muchas ocasiones acudían a atacar provistos de bozal.

Un tiempo después su popularidad habría subido como la espuma, convirtiéndose en el perro predilecto de los dueños de parcelas y casas, que se hacían con estos perros para utilizarlos en la protección y vigilancia de sus propiedades.

El reconocimiento oficial de la raza se produce en 1924 por parte del Kennel Club Británico y de ella puede decirse que apenas ha conocido variaciones en lo que al tipo y al carácter que pretendieron los mencionados guardabosques.

No queremos acabar este capítulo sobre la historia del Bullmastiff sin aludir a la cuestión de la polémica suscitada por quienes apoyan la teoría de que los antepasados de la raza provendrían de España, siendo su ancestro el mítico alano de toros, también conocido como perro de toros, que era empleado en las corridas desde principio del siglo XIX.

No en vano, obras de arte del estilo del grabado de Goya “Echan perros al toro” de 1801 o el cuadro de Manuel Castellano que lleva por título “Patio de caballos de la plaza de toros de Madrid”, de mediados del siglo XIX, reflejan perros de morfología muy similar a la del actual Bullmastiff, lo que hace presuponer que tal teoría pueda ser cierta.

Características y rasgos físicos

Con una altura a la cruz de 63,5 a 68,5 centímetros y un peso que oscila entre los 50 y los 59 kilos, su apariencia de perro gigante e imponente inspira en muchos el miedo…

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Su cuerpo es relativamente cuadrado, simétrico y muy compacto. No tiene, sin embargo, aspecto pesado, pero sí fuerte.

Su cabeza, extraordinariamente llamativa, es cuadrada, grande, compacta y gruesa. Sus ojos podrían definirse como de pequeños a medianos y su color es oscuro o, en todo caso, avellana. Su hocico es corto, negro y cuadrado. Sus orejas, de forma triangular, son pequeñas y están dobladas. El color de las mismas suele ser más oscuro que el del pelo del resto del cuerpo.

Su cuello es potente, como lo es también su pecho que igualmente es ancho y profundo, de modo que todo en él indica su descomunal fuerza. Su espalda es recta y corta, mientras que su lomo es musculoso y ancho.

Su cola, de inserción alta, es larga, ya que alcanza el corvejón. En su base es muy ancha y va estrechándose hasta la punta. Esta cola hace las veces de timón del Bullmastiff, controlando tanto el empuje del cuerpo como sus movimientos, siempre que necesita apoyarse sobre el cuarto posterior, lo que posibilita que se abalance sobre el enemigo, con el objeto de poder derribarlo y terminar inmovilizándolo.

Sus patas anteriores son potentes y fornidas, así como paralelas entre sí. Sus patas posteriores son de pierna fuerte y moderadas angulaciones. Sus pies son redondos y fuertes, respondiendo a la forma denominada “pie de gato”.

Color y pelaje

Su pelaje es corto y liso, duro al tacto. Está pegado al cuerpo. La raza muestra diversas tonalidades, como el atigrado, el leonado o el rojo. Los ejemplares de cualquier color comparten la característica de mostrar una máscara negra y, en numerosas ocasiones, una mancha blanca en el cuerpo.

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Temperamento

La enorme mayoría de los Bullmastiffs son bastante equilibrados y seguros de sí mismos, pese a que existan excepciones, como en todas las razas. Lo normal es que sean tranquilos y que ladren poco, si bien van a estar alerta ante la posible presencia de intrusos.

La obediencia es uno de los puntos fuertes de la raza, pero para aquellas personas a las que no les sea fácil ejercer autoridad sobre sus mascotas les recomendamos mejor las hembras. Por el contrario, si no tienes ese problema y además lo que andas buscando es un perro cuya prioridad sea la función de guardia, será mejor que adoptes un macho.

Ni que decir tiene la importancia de una temprana socialización en una raza de esta envergadura, pues un animal que no esté acostumbrado a interactuar con su entorno, es muy probable que termine por desarrollar rasgos de timidez y agresividad con cuantos se acerquen, representen un peligro real o no.

Por ello, es fundamental que en cuanto su calendario de vacunaciones te lo permita, lo saques a la calle y le permitas que se acerque tanto a las personas como al resto de perros, así como que inspeccione todo aquello que llame su atención. De esta sencilla forma lograrás un animal que no sea asustadizo y que haga gala de un carácter predecible, sin proporcionarte sobresaltos.

Recuerda que socializar adecuadamente a este tipo de perros es una obligación de sus dueños ya que su tamaño sugiere que un animal así, una vez descontrolado, puede convertirse en un auténtico peligro para su entorno.

Por el contrario, cuando este tipo de animales se encuentran en sintonía con su núcleo familiar y con la comunidad en la que viven, perfectamente integrados en su hogar y contando con el cariño de los suyos, son decididos, tenaces y cariñosos.

Temido por los intrusos y adorable en familia, el Bullmastiff es consciente de la mucha fuerza que tiene, pero sabe con quién tiene que utilizarla. En el ambiente familiar se encuentra “en su salsa” y le encanta la compañía de los suyos, pese a no ser un can excesivamente juguetón ni sociable, sino más bien un apacible y sosegado perro de familia.

Como era de esperar, el gran tamaño de este can no le hace apto para vivir en un pequeño apartamento, pues un espacio muy reducido terminaría por agobiar al animal. Su poderío físico y sus cualidades de perro guardián le hacen el candidato idóneo para vivir en una casa amplia con jardín e incluso todavía mejor en una casa de campo ubicada en una amplia parcela o en una extensa finca.

A poder elegir, su hogar debería estar situado en el campo o en la montaña, pero también podrá vivir en la ciudad, siempre que sepas cubrir todas sus necesidades de actividad física, que se acrecentarán cuanto menor sea el espacio en el que viva.

Pese a su gran tamaño y por mucho que dispongas de un jardín o parcela, este perro no se acostumbra a vivir en el exterior de la casa, por lo que tenderá a guarecerse en el hogar bastantes horas al día.

No olvides que el Bullmastiff va a necesitar diarios paseos a buen ritmo, cubriendo así su moderada demanda de ejercicio. Procura establecer unos horarios para dichos paseos, pues la rutina es esencial para el bienestar mental de los animales.

Una ventaja de este perro es que suele aceptar órdenes de cualquier miembro de la familia, con independencia de su edad, lo que no es demasiado frecuente entre los perros molosoides, que tienden a ser más lo que se llama “perro de un solo dueño”, venerando especialmente a un miembro del clan familiar, al que consideran su dueño, y al que obedecen sin contemplaciones.

Relación con otras mascotas

La clave para que este impresionante can pueda convivir con otras mascotas radica en su pronta socialización pues, en esencia, son bastante ariscos con otros perros. El que comiencen a convivir cuanto antes va a resultar determinante en este sentido.

Relación con los niños

Su consideración como un perro potencialmente peligroso hace que muchas familias con niños se lo piensen dos veces antes de llevarlo a casa. No podemos negar que en todas las razas existen ejemplares cuyo comportamiento no coincida con el de la mayoría, pero lo cierto es que casi todos los Bullmastiffs muestran gran tolerancia con los niños, siendo muy afectuosos con ellos.

De todos modos, y aunque esto suela ser así, no está de más que un adulto supervise los juegos entre los más pequeños de la casa y un animal tan grande, pues a veces es inevitable que la desproporción corporal haga que los niños acaben en el suelo, lo que es totalmente ajeno a la voluntad de este bonachón can.

Cuidados básicos

Un perro de cualquier raza va a necesitar de tus cuidados, si bien la realidad nos permite determinar que unos son más susceptibles de precisar tu atención que otros. En concreto, el Bullmastiff es un can que no necesita demasiado acicalamiento, pero sí una atención básica que implica unos cuidados imprescindibles para que su existencia se desarrolle en unas condiciones dignas.

Alimentación

Esta raza inglesa de origen molosoide, cuyos ejemplares hacen las delicias de los amantes de los perros de defensa, y que protegen a su familia hasta las últimas consecuencias, va a necesitar una alimentación a base de un pienso seco de calidad, que le servirás dos veces al día en platos levantados del suelo.

No escatimes en su alimentación, pues una correcta     nutrición te ayudará enormemente a que tu querido amigo alcance o sobrepase los 8 o 10 años de vida que tiene establecidos como promedio. El pienso adecuado será aquel que se adapte a su tamaño, a su edad, a su nivel de actividad, etc.

Higiene

El de la higiene es otro aspecto básico que habrás de cuidar para que la convivencia entre mascota y familia se desarrolle en el mejor de los ambientes, sin los muchos inconvenientes que acarrearía una deficiente higiene del animal que, dicho sea de paso, tiene derecho a que le mantengas es unas óptimas condiciones de limpieza.

Higiene dental

No subestimes jamás la importancia de mantener perfectamente limpia la boca de tu Bullmastiff, pues que sus dientes estén limpios y libres de sarro podría evitarle al animal el sufrimiento propio del padecimiento de ciertas enfermedades, que en más ocasiones de las que crees están causadas por la falta de limpieza en su boca.

Cepilla con periodicidad los dientes de tu mascota y le estarás obsequiando la posibilidad de vivir más tiempo y en mejores condiciones. Hazlo con productos diseñados para perros que conseguirán que esta tarea sea más liviana.

Baño y secado

Bañar a un perro gigante no es un cometido que pueda realizar cualquiera, por lo que muchos propietarios se deciden a llevar a estas grandes mascotas a los centros de estética canina, en los que manos profesionales se encargan de esta tarea.

Si te decides a hacerlo en caso, báñalo cada tres o cuatro meses o antes si lo ves sucio y ármate de paciencia, sobre todo en lo que se refiere a su secado, pues a pesar de que su pelo es corto, la superficie corporal a secar es considerable.

Cepillado

El pelaje de esta raza es muy sencillo de mantener en buen estado, pues al tener el pelo corto y una única muda que coincide con la época de primavera, bastará con que tres veces por semanas le cepilles con energía y a contrapelo para que su pelo quede brillante y limpio, e incluso para que huela mejor, al eliminar las partículas de suciedad de su manto.

Además, es muy recomendable que aproveches estos momentos de relax con tu mascota para que estreches aún más vuestros lazos afectivos, convirtiéndolo así en un hábito que el animal no solo no rechace sino que acepte de muy buen grado.

Vacunas y tratamientos antiparasitarios

Por muy grande que sea tu Bullmastiff, los microscópicos microorganismos como virus y bacterias podrán hacer estragos en su salud si no cumples como debes el calendario de vacunaciones que el veterinario establezca para él.

Atiende también a su desparasitación, para lo que podrás valerte de las pipetas o collares antiparasitarios que encontrarás en establecimientos especializados.

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Enfermedades más comunes

Acostúmbrate a que tu perro visite al veterinario como mínimo una vez al año para que revise a fondo su estado de salud, pudiendo detectar precozmente ciertas dolencias que, de otro modo, podrían agravarse e incluso, en el peor de los casos, no tener solución, dando lugar a trágicas consecuencias.

Los Bullmastiffs son propensos a sufrir displasia de cadera y de codo, patologías cardíacas, problemas oculares, hipotiroidismo, inflamación y trastornos genéticos.

Adiestramiento

Este can, que como buen perro guardián muestra muchas reservas con los desconocidos, no va a ser complicado de adiestrar, dada su gran inteligencia y su constante predisposición al aprendizaje.

Ahora bien, no demores tan crucial quehacer y ponte cuanto antes manos a la obra. Comienza a adiestrarle desde su más tierna etapa de cachorro y lograrás un animal equilibrado con un carácter estupendo.

Igual la raza Bullmastiff te resulta atractiva y te estás planteando adoptar uno de sus ejemplares. Antes de tomar una decisión te recomendamos que reflexiones sobre si un perro de estas características es el adecuado para ti, o lo que es lo mismo, si tú eres el dueño ideal para este grandullón.

Tienes que partir de la base de si tienes o no experiencia previa en el cuidado y adiestramiento de perros, porque la raza que traemos entre manos es todo lo contrario a un perrito faldero. Este perro no es para un novato pues su dueño ha de ser ese líder alfa de la manada que el animal admire y respete a partes iguales.

Si tu carácter es excesivamente tolerante con las mascotas y te cuesta demasiado trabajo mantener las normas establecidas para ellas, es mejor que optes por hacerte con otro tipo de perro. El dueño idóneo para el Bullmastiff, ha de ser firme y coherente con sus decisiones y no mostrar signos de debilidad, pues ello haría que el animal pensara que la manada no está lo suficientemente protegida y decidiera adoptar el rol de líder.

A un perro de esta raza hay que dejarle claro desde el primer momento quién da las órdenes. El equilibrio emocional de un can está directamente relacionado con que su dueño le haya indicado desde el primer momento lo que puede y lo que no puede hacer.

Tienes que marcar bien los límites y, cuando lo hayas hecho, no cedas ni una sola vez. Acostúmbrale a hacer siempre lo que debe y prémiale por ello, lo que no implica que continuamente debas hacerlo con snacks o golosinas que puedan hacerle engordar, pues las caricias y los halagos son también un gran obsequio para ellos.

Si cumples con este requisito deberás valorar también otros aspectos de tu vida, como si el tamaño de tu casa es el adecuado para este animal, si estás en condiciones de asumir el elevado gasto que supone un perro gigante (el principal de ellos en alimentación), si vas a tener tiempo suficiente para dedicarle a tu fiel amigo y todo ello sin olvidar si dispones de la suficiente corpulencia para poder controlarlo en caso de necesidad.

Ten presente que el refuerzo positivo es uno de los métodos de adiestramiento que mejor funcionan con este perro, igual que sucede con muchos otros, pues cualquiera entiende que los gritos o incluso el castigo físico que han venido utilizándose como forma de educar a los perros durante mucho tiempo, son crueles y no solo no consiguen su propósito, sino que a menudo crean perros desconfiados y con un carácter asustadizo y huidizo.

Ya hemos hecho alusión a que este perro, siempre que esté bien socializado, apenas ha de presentar problemas de conducta, pues no es demasiado dinámico ni labrador. De cachorro, a veces puede parecerte un poco torpe en su movimiento, lo que resulta de no saber medir adecuadamente sus fuerzas.

El Bullmastiff, ya de entrada, es un animal que cuenta con un alto poder de disuasión por lo fornido de su espectacular anatomía. Aprovéchate de su carácter intimidante y fuerte si lo quieres como perro de guarda, virtudes a las que hay que unir su gran capacidad de autocontrol y su extrema lealtad con los suyos.

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