Perro de Agua Español: todo sobre la alimentación, temperamento y otras características de esta raza

Perro de Agua Español: todo sobre la alimentación, temperamento y otras características de esta raza
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El perro de agua español es un cariñoso can, originario de Andalucía, que llama la atención por su abundante pelaje. El que durante generaciones ha sido un perro pastor, ayudante en barcos y en labores de caza, hoy es también un extraordinario perro de compañía que derrocha amor hacia los suyos por los cuatro costados.

Son muchos los apasionados de esta raza, que se ha convertido en una de las más queridas en nuestro país y que, sin embargo, es prácticamente desconocida fuera de nuestras fronteras. Entre sus parientes se encuentran el perro de agua portugués y quizás también el caniche.

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Todo lo que deberías saber sobre el Perro de Agua Español

Esta raza canina puede encontrarse en el norte de España, aunque la mayoría de sus ejemplares se concentran en el sur, donde a día de hoy algunos siguen siendo utilizados para el pastoreo de cabras y para la caza de patos, mientras que otros son mascotas en los hogares.

De los ancestros del perro de agua español se dice que conquistaron el corazón del mismísimo Napoleón Bonaparte, que volvió a Francia llevándose consigo varios ejemplares. El emperador cayó rendido ante los encantos de una raza vivaz y tenaz que tan pronto estaba trabajando en el campo, guiando con presteza al ganado, como buceando a tres metros de profundidad.

En cualquier caso, la que traemos entre manos es una raza muy atractiva a los ojos de sus seguidores, tanto por su enorme capacidad de trabajo como por la destreza con la que cumple todos sus cometidos, sin olvidar la simpatía con la que le definen quienes con él conviven, dando igual que lo consideren un fino y astuto cazador o una mascota de compañía.

Origen

El predecesor del perro de agua español es el antiguo perro barbet, que ha dado lugar a otras razas del estilo del poodle o caniche, así como a las distintas razas de perro de agua, entre las que destacan el español, el portugués, el francés o el romagna, entre otras variedades. Esta raza canina se encontraba ya en la Península Ibérica, como mínimo, desde el año 1.100 a.C., siendo desconocido su origen exacto.

Durante el siglo XVIII pasó a utilizarse como perro de trabajo en labores relacionadas con el pastoreo y la caza, en las que destacó enormemente por sus innegables cualidades. De la misma forma, al ser un hábil nadador, también fue empleado como ayudante de los pescadores del norte español, si bien la mayoría de su población se encontraba en Andalucía, donde se le denominaba “El perro turco”.

Con posterioridad, la proliferación de nuevas razas como el pastor alemán y el pastor belga malinois, que se unieron igualmente a las labores de pastoreo y caza, hicieron que este can no fuese tan útil y quedara algo relegado

, disminuyendo su población. A día de hoy sigue siendo un perrito muy popular y querido, si bien se le conoce más bien por sus habilidades deportivas.

Características y rasgos físicos

Con una altura a la cruz de 41 a 50 centímetros y un peso que ronda entre los 14 y los 22 kilos, el perro de agua español es muy similar en el físico al actual barbet francés, con el que tiene un origen común. Este perro tiene un tamaño medio, es rústico y atlético, destacando por musculado. Está bien proporcionado.

Su cabeza es fuerte, con porte elegante y su techo craneal es aplanado. Los  ejes del cráneo y su hocico son paralelos. Sus ojos, moderadamente oblicuos, son muy expresivos y en tonos castaño o avellana, en consonancia con el color del pelaje. Su stop o depresión naso-frontal es poco profundo o suave. Sus dientes son blancos y los colmillos están bien desarrollados. Sus orejas, de inserción media, son triangulares y caídas.

Su cuello es corto y musculoso. No tiene papada. Su cuerpo es robusto, con la línea de espalda recta. Su pecho es amplio, igual que el diámetro del tórax. De ahí su excelente capacidad respiratoria. Sus costillas están bien arqueadas. Su vientre se esconde ligeramente hacia arriba. Su cola es de inserción media, debiéndose cortar a una altura entre la segunda y la cuarta vértebra. La genética hace que algunos ejemplares muestren una cola acortada. Su piel es fina, flexible y se adhiere a la perfección al cuerpo.

Colores y pelaje

Entre los colores de su pelaje destacan el blanco, el marrón y el negro, en sus distintas tonalidades. Los perros bicolores son blancos y negros o blancos y marrón en sus distintas tonalidades. Otros son tricolores y negro y fuego. No se admiten el avellanado y el fuego.

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Temperamento

El perro de agua español, puede que como consecuencia de venir siendo un perro de trabajo, es un can muy obediente que está siempre predispuesto al aprendizaje. Al ser un perro muy inteligente, se le debe estimular regularmente con adiestramiento, habilidades caninas y todas aquellas actividades que se consideren adecuadas, tanto a nivel físico como mental.

Este can es muy fiel, noble y apegado a sus dueños. Destaca por su valentía y por el equilibrio de su carácter. Generalmente, muestra instintos cazadores y de pastoreo, como herencia de las faenas que durante generaciones ha venido desempeñando.

Una raza de este estilo requiere ejercicio físico, al tratarse de un perro activo que como mínimo necesita dos o tres paseos diarios, que podrás combinar con juegos de pelota, running o frisbee así como con actividades que le estimulen a nivel mental del tipo de habilidades caninas y de obediencia. Destacan en el Agility, un deporte muy recomendable y completo para la raza.

La característica común a los ejemplares de perro de agua español es que se adaptan a la perfección a los distintos entornos en los que desarrollan sus variopintas dotes. De la misma manera que unas veces se encuentran llevando a cabo faenas en áridos terrenos para poco después adentrarse en tierras encharcadas, otras veces van a estar ejerciendo como extraordinarias careas en los verdes prados o buceando con el objetivo de atrapar los peces que se escapan de las redes. Como nadadores persiguiendo patos tampoco tienen parangón.

Es un formidable perro guardián, dado que es un animal receloso y desconfiado con los extraños. También destaca en las actividades de obediencia básica y avanzada, pues se trata de un perro rápido e inteligente en el aprendizaje, al ser capaz de asumir y acatar en el momento las órdenes que se le imponen, desarrollando tal labor con total facilidad y energía.

Su carácter juguetón y alegre es otro de los grandes puntos a su favor, si lo adoptas con la finalidad de que sea únicamente perro de compañía. Eso sí, antes de tomar esa decisión piensa que este perro precisa desarrollar bastante actividad física en el exterior si no quieres que pierda buena parte de su encanto, volviéndose perezoso y poco constante, dado el aburrimiento al que da lugar el inconveniente sedentarismo. Siempre que lo mantengas activo, el perro de aguas va a mostrarse como un compañero gratificante y alegre.

Al ser un animal tan adaptable, no tendrá el más mínimo problema para sentirse desde el primer momento un miembro más de la familia, llegando a un entendimiento único con el resto. Ello no es óbice para que, como casi todos los perros de trabajo, se convierta en “perro de un solo dueño”, es decir que sienta fijación por uno de los integrantes del núcleo familiar en concreto, al que considerará su “jefe” y de quién acatará las órdenes.

Por esta razón, lo mejor es que reciba desde cachorro las normas básicas por parte de todos sus familiares de adopción, así como el alimento, por si llegara el caso de que la persona por él escogida desapareciera, evitando así que tuviera problemas en seguir aceptando órdenes y comiendo.

Relación con otras mascotas

La relación del perro de aguas español con otras mascotas a las que no conoce no es demasiado afectuosa, siempre bajo el prisma de que su nivel de agresividad en situaciones normales es bajo. Con aquellas con las que convive puede llegar a sentirse muy cómodo.

Relación con los niños

El binomio formado por el perro de agua español y los niños de la casa es sencillamente delicioso. Da gusto ver el modo en el que, salvando las diferencias, este animalito trata a los niños con la misma destreza y la inteligencia con la que lo hace con los rebaños en el campo.

Resulta divertidísimo ver los saltos, cabriolas y piruetas que realiza en el aire, sin parar de ladrar en señal de alegría, agrupando a cinco o seis chiquillos, como si fueran ovejas descarriadas a las que hay que reconducir al redil.

Adoptar un perro de aguas es regalar a tus hijos muchos momentos estupendos y emocionantes en su compañía durante su infancia. Sin duda, recuerdos que perdurarán en su memoria con increíble ternura el resto de sus vidas.

Cuidados básicos

Los cuidados que dispenses a tu perro desde cachorro van a resultar determinantes para su calidad de vida. En el caso del perro de agua español, la longevidad que suele alcanzar se sitúa en torno a entre 10 y 14 años. De ti depende en gran medida que los viva felices y sano.

Alimentación

Si quieres que el cuerpo de tu perro de agua lo agradezca, aliméntalo correctamente. Los canes de una cierta envergadura necesitan de una alimentación que cubra todas sus necesidades nutricionales. Ofrécele a tu PDAE un pienso seco de calidad rico en vitaminas, idóneo para razas tan activas como la suya.

Higiene

El aspecto del perro de agua es ciertamente llamativo. La primera vez que te cruzas con uno de ellos no das crédito a su enorme cantidad de pelo, que lucen en forma de naturales rastas o cordones.

En contra de lo que pudieras pensar a priori, este espectacular pelaje no requiere grandes cuidados. Es más, con unas atenciones mínimas vas a presumir de su peculiar manto allí donde vayas y disfrutarás de una mascota limpia, circunstancia que repercute positivamente tanto en el animal como en todos los miembros de la familia.

Higiene dental

La correcta higiene bucodental de tu perro es el siguiente aspecto que incide en su salud. Resulta sorprendente descubrir la cantidad de enfermedades que podemos asociar a un mantenimiento incorrecto de su boca.

El primer síntoma que debes observar es la aparición de sarro en su dentadura. Prevenirlo pasa por acostumbrar a tu perro de agua desde cachorro al cepillado periódico de dientes, un hábito que no suele ser de su agrado pero que asume mejor si ha sido una constante en su vida.

Una óptima limpieza bucal hará que tu perro no sufra dolencias del estilo de la enfermedad periodontal que de no ser atajada a tiempo, puede destruir el sostén del diente, es decir el hueso alveolar, lo que daría lugar a la pérdida del diente y, por si esto fuera poco, a la debilidad mandibular que a veces desemboca hasta en fracturas.

Además, los especialistas advierten que el cepillado dental es muy importante en la medida que habría una relación entre el grado de suciedad de la boca y determinados problemas renales, cardíacos y hepáticos.

Baño y secado

Uno de los secretos de la particular belleza de este animal está en la correcta hidratación de su piel. Piensa que una piel seca, si además está algo sucia, va a picar, favoreciendo que el perro de agua se rasque, lo que a su vez hace que el pelo se anude. Como podrás imaginar, la situación llegaría a ser caótica.

Evitar que esto suceda no te será difícil, ya que los trastornos cutáneos suelen tener tras de sí falta de higiene y uso de cosméticos ácidos agresivos. En el caso del perro de aguas debes bañarle una vez al mes con un champú específico para perros de pelo duro.

En cada baño, límpiale los oídos con un buen líquido limpiador que acabe con el cerumen. Aprovecha también para cortarle las uñas, ya que en ese momento se le habrán ablandado como consecuencia del remojo.

Una vez le hayas aclarado, aplícale un hidratante ligero que puedes disolver en agua, para posteriormente introducirlo en un pulverizador. A continuación, utiliza secador eléctrico a temperatura moderada, para que no haga sufrir su piel. Seca el manto con lentitud.

Piensa que otro efecto nocivo de las altas temperaturas sería la deshidratación de los cordones externos. Un cordón deshidratado tenderá a romperse cuando lo abras para trabajarlo. Por ello, seca a tu perro en un entorno templado y seco. A partir de ahí, recuerda que deberás ir aplicando hidratantes externos con frecuencia.

Cepillado

Este perro de definidos cordones está de moda, entre otros motivos porque no muda el pelo. Los entendidos valoran sobremanera la rusticidad de su manto.

Por curioso que pueda parecer, el perro de agua español no necesita cepillado, por lo que apenas cuenta con mantenimiento. Su pelo rizado y cordonado no se debe cepillar, aunque el dueño debe evitar la formación de nudos.

Antes del baño, podrás trabajarlo con una carda flexible o con las mismas manos, separando con cuidado los cordones, de manera que cuando tires te traigas la lanilla que va creciendo junto a su piel.

Si no te apetece llevar a cabo esta operación, es tan sencillo como decidir cortarle el pelo un par de veces en el año, al comienzo de la primavera y a la finalización del verano. Déjale entre 1 y 2 centímetros al menos de largo, de forma que no sufra lesiones ni quemaduras en su piel. Dejar estos cortes en manos de un profesional de la estética canina es una buena opción.

Vacunas y tratamientos antiparasitarios

La obligación de un dueño es proporcionar a su mascota todas las dosis que el veterinario establezca en el calendario de vacunaciones, con el objetivo de prevenir cantidad de enfermedades infecciosas.

Lo mejor es seguir el criterio de este profesional y no caer tampoco en el error de pensar que tu perro de aguas necesita para mantenerse saludable todas las vacunas que encontrarás en el mercado, pues el que una mascota reciba unas u otras depende de diversos factores como su edad y estado sanitario, el riesgo de exposición a los microorganismos que causan una cierta enfermedad, la capacidad de protección de la vacuna, etc.

Las enfermedades son causadas en multitud de ocasiones por virus o bacterias que invaden los organismos. Las vacunas son la estimulación perfecta para el sistema inmunitario o defensivo, ya que aumentan la respuesta protectora.

En cuanto a los parásitos del estilo de garrapatas, pulgas y gusanos intestinales, son combatidos mediante las pipetas o collares antiparasitarios que el veterinario te indique.

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Enfermedades más comunes

Esta fuerte raza tiene, como cualquier otra, cierta predisposición genética a padecer una serie de enfermedades que en su caso se concretan en displasia de cadera y problemas oculares del estilo de la atrofia progresiva de retina, cataratas, distiquiasis y anomalía del ojo de Colllie. Esta raza comparte muchas características corporales con el perro de aguas portugués.

Uno de los problemas de salud más característicos que puede sufrir un ejemplar de perro de agua español es la llamada displasia folicular, una dolencia que se relaciona con la pérdida de pelo y que afecta normalmente a las razas que lo tienen rizado. La pérdida de pelo afecta sobre todo al tórax, el abdomen, los flancos, el dorso y alrededor del ano, incluso alrededor de uno o de los dos ojos, sin que tenga hasta hoy un tratamiento eficiente para ella.

En la actualidad no se conoce su causa aunque sí se sabe que es hereditaria, por lo que los perros que la padecen no deberían ser usados para reproducirse.

Adiestramiento

A día de hoy, este apacible perro de compañía es también empleado, aparte de en las labores de pastoreo, como perro de búsqueda de personas en situaciones catastróficas de diversa índole. Incluso la policía de diversos países europeos lo utiliza como perro de búsqueda de drogas y explosivos.

El rasgo más sobresaliente del comportamiento del perro de aguas español es que permanentemente está motivado para la acción, más aún si se trata de la búsqueda de objetos.

Este perro no es delicado ni siquiera en situaciones complicadas en las que la climatología sea adversa, pues tolera con facilidad climas extremos fríos y cálidos.

Cariñoso, dócil y fácil de adiestrar este atlético perro suele mostrarse atento y feliz, combinando a partes iguales fuerza y resistencia con agilidad. Este can es de lo más versátil y va a ser competente y digno en la realización de cuantas labores le encomiendes.

Su constante necesidad de actividad hace que deba ser entrenado en aras de moderar y guiar su energía así como de canalizarla de la forma más adecuada con sus allegados y con los extraños.

Lo habitual es empezar a educar al perro de agua español en torno a los 4 o 6 meses, dividiendo su adiestramiento en fases de trabajo y de juego. Así, lograrás que el cachorro no encuentre este proceso aburrido y que no lo vea como una obligación, pues entonces podría negarse a seguir tus instrucciones.

Una socialización correcta será aquella que le haga compartir diversos aspectos de su existencia con humanos y mascotas ajenos a los que se encuentren en su hogar. Aunque estamos hablando de una raza muy cariñosa, precisa como cualquier otra de una socialización temprana que no permita que desarrolle conductas indeseadas.

Sacar al perro de casa progresivamente es una de las maneras más efectivas de conseguirlo, llevándolo en principio a lugares próximos al domicilio para continuar alejándolo hacia parques y lugares al aire libre, donde se encuentren gran cantidad de personas en compañía de sus mascotas.

Por último, ten en cuenta que el refuerzo positivo en el adiestramiento canino va a suponer para tu perro de agua español una generosa dosis de motivación, ya que sin él los adiestradores coinciden en que la obediencia se les hace muy cuesta arriba a la mayoría de los canes. Establecer “sistemas de recompensas” que premien las buenas conductas no significa atiborrar a tu perro de golosinas, pues los obsequios pueden consistir en mimos y alabanzas.


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