Galgo Español: todo sobre la alimentación, salud, adiestramiento e higiene sobre la raza

Galgo Español: todo sobre la alimentación, salud, adiestramiento e higiene sobre la raza
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El galgo español o galgo a secas es un can autóctono de nuestro país, en el que goza de gran popularidad. Un perro alto y delgado pero fuerte, que presenta un gran parecido al galgo inglés o greyhound, si bien existen características físicas que diferencian a ambas razas.

Dada la impresionante velocidad que alcanza, así como sus dotes y predisposición para cazar, muchos son utilizados para esta actividad. Por desgracia, este animal es tristemente conocido también como el perro que en numerosas ocasiones es abandonado y sacrificado cruelmente por cazadores desaprensivos cuando termina la temporada de caza y que, sin embargo, es también una excelente animal de compañía.

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Todo lo que deberías saber sobre el galgo español

Los amantes del ejercicio pueden encontrar en el galgo un compañero sin igual. A la par es el amigo que andas buscando si lo que quieres es un perro tranquilo, noble, hogareño y afectuoso como pocos. Ahora bien, antes de tomar tal decisión es preciso valorar si eres el dueño que puede cubrir las necesidades físicas y emocionales de este singular animal.

¿Sabías que el galgo español es el segundo animal más veloz del mundo? La extraordinaria velocidad que puede alcanzar, de hasta 70 kilómetros por hora, solo es superada por la del guepardo.

Origen

Este elegante perro cuenta con un origen que está sujeto a diversas teorías, entre las que destaca que esta raza canina desciende de un perro que llegó a la Península Ibérica de la mano de los romanos, que por su parte descendía del lebrel egipcio. Otros afirman que fueron los celtas los que trajeron el galgo a España. En cualquier caso, parece seguro que los galgos provienen de los antiquísimos perros faraónicos.

No se sabe lo que ocurrió con esta raza durante los primeros siglos de lea Edad Media, pero lo que es evidente es que sobrevivió. En los siglos IX y X, con la colonización de grandes áreas de Catilla que coincide con la Reconquista, los enormes terrenos baldíos y barbechos hacen que se incrementen las piezas de caza y se consolide la tradición de las carreras de liebres con galgos.

Como curiosidad decir que el hurtar o dar muerte a un galgo en aquella época estaba penado por una gran cantidad de leyes, lo que nos permite hacernos una idea de lo valorada que estaba esa raza. De hecho, fue forjándose en la Meseta Central, en la estepa castellana y se extendió a todas las zonas llanas en las que el sabueso no podía hacerle la competencia.

El galgo forma parte del refranero castellano así como de importantes textos, no solo de montería, sino también de la más célebre literatura española. No en vano, la primera frase de El Quijote, termina definiendo al ingenioso hidalgo como “galgo corredor”. Otras expresiones como “de casta le viene al galgo”, son más que célebres en nuestro país.

Esta raza, aparentemente, llega a los siglos XVIII y XIX sin sufrir ninguna circunstancia especial, pues sus ejemplares mantenían su vocación de rápido perro de caza. Es ya a principios del siglo XX cuando se da un masivo mestizaje de galgo español y galgo inglés, con la pretensión de hacer de él un can aún más rápido que compitiera en los famosísimos canódromos ingleses, recintos que también comenzaron a despuntar en España.

Por esta razón, la pureza de la raza estuvo en peligro, siendo reconducida tras importantes esfuerzos a partir de los galgos españoles “puros” que aún seguían en poder de cazadores y criadores.

El galgo español tardó en ser reconocido por las asociaciones caninas lo que, unido a la complicada historia española del siglo XX, ha propiciado que tan digna raza haya sido vista con indiferencia durante mucho tiempo. Esta injusta circunstancia va camino de arreglarse ya que, en pleno siglo XXI, el galgo español está siendo cada vez más apreciado, dándosele por fin el valor que tiene a este maravilloso animal.

Características y rasgos físicos

Con una altura a la cruz de 62 a 70 centímetros y un peso que oscila entre los 20 y 25 kilos, se trata de un perro tan ligero como ágil, musculoso pero estilizado. En cuanto a su parecido con el greyhound, es innegable, si bien el galgo es de menor tamaño.

Su cabeza es alargada y estrecha, lo mismo que sucede con su hocico. Sus ojos son almendrados, oblicuos y pequeños. Son preferidos los oscuros. Sus orejas son de implantación alta, triangulares, con base ancha y extremos redondeados. Su trufa es de color negro, igual que sus labios. Su mordida es en forma de tijera y sus caninos están bastante bien desarrollados.

Su cuello es largo. Su cuerpo es fino, ligeramente rectangular, flexible y fuerte. Su pecho no es demasiado ancho pero sí profundo, con el vientre bien recogido. Su lomo es arqueado, haciendo su columna vertebral más flexible.

Sus miembros anteriores son rectos, finos y paralelos, mientras que sus miembros posteriores son bien musculados y potentes. Su cola es de inserción baja, fina y muy larga, sobrepasando con amplitud el corvejón. Su piel se encuentra muy pegada al cuerpo en toda la superficie, no viéndose en ninguna zona piel suelta.

Como cualquier lebrel, es impresionantemente rápido al correr y alcanza altísimas velocidades en una fracción de tiempo mínima. Además, a diferencia de otras razas similares, su excelente capacidad pulmonar le permite mantener una velocidad muy alta durante más de 5 minutos.

Además, cuando están en acción, estos perros son muy sigilosos y están dotados de una gran paciencia, que les permite pasar horas esperando el momento oportuno para actuar.

Colores y pelaje

El pelaje del galgo español dependerá de la variedad a la que pertenezca. Existe la variedad de pelo liso, la de pelo duro y la de pelo largo (apenas existente). Aunque se acepta cualquier color de pelo para el galgo español, lo cierto es que se prefieren los atigrados oscuros y los barcinos, los canelas, los tostados, los amarillos, los blancos, los rojos, los berrendos y los píos.

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Temperamento

Del galgo español se dice que es un perro independiente, gentil, afectuoso, inteligente y moderadamente reservado. Su socialización temprana es fundamental para que no se convierta en un animal tímido, sobre todo con los extraños.

Estos perros derrochan ternura y amabilidad con todos aquellos con los que tienen confianza, siendo también dignas de mención su sensibilidad y su dulzura. Por todos estos motivos encajará a la perfección en una familia positiva y activa con la que pueda efectuar una media de 3 paseos diarios.

Es esencial que estos paseos se desarrollen en una zona en la que el galgo tenga la posibilidad de disfrutar de un mínimo de cinco minutos sin correa en libertad. Un pipi-can o zona controlada será ideal para ello, pues en el campo corres el riesgo de que en muy poco tiempo avance mucho trecho y le pierdas completamente de vista. Además es habitual que el galgo eche a correr y no acuda a la llamada de su dueño.

En el caso de que no puedas realizar ejercicio diario con tu galgo, reserva un mínimo de dos días semanales para llevar a cabo actividades físicas con él. Los que se denominan juegos de cobro (como jugar a la pelota) son los más apropiados para esta raza, al ser muy entretenidos.

Si notas que tu galgo está muy nervioso dentro de casa y no tienes posibilidad de sacarle, te será muy útil acudir a los juegos de inteligencia, que le relajarán y potenciarán su estimulación mental.

Es posible que hayas escuchado hablar del galgo como de un perro miedoso. Lo cierto es que hay muchos galgos de los que terminan en asociaciones dedicadas a la recogida de perros de esta adorable raza, que sienten miedo de los humanos como consecuencia del mal trato recibido anteriormente por los mismos o por el trauma que les ha ocasionado el abandono. La falta de socialización también puede ocasionar este problema.

Los que más pánico sienten hacia las personas precisan de una ubicación en un entorno rural en el que ir cogiendo confianza poco a poco con su familia de adopción. Otros llegan más preparados para relacionarse con las personas, saludándolas y siendo capaces de dar paseos por la ciudad. En cualquier caso, tanto los más confiados como los menos son animales sensibles y amorosos.

Una cualidad de esta raza canina es que una de las pocas que parecen “reír”, pues estos perros llegan a hacer gestos con la boca muy parecidos a la risa, siempre que estén contentos o jugando.

Un galgo no es un animal para nada agresivo. De hecho, no son en absoluto habituales los casos de galgos que hayan atacado a personas, al ser pacíficos y cariñosos. Algunos son unos auténticos “dormilones”, pudiendo conciliar el sueño hasta 18 horas en un día.

Relación con otras mascotas

El galgo se adapta bien a vivir en cualquier ambiente, conviviendo sin dificultad con otras razas de perros y también con gatos.

Relación con los niños

Un galgo convenientemente socializado desde una edad temprana podrá llevarse bien con los niños. Eso sí, al galgo le gusta que respeten su espacio y esto es algo que enseña a los más pequeños de la casa, por lo que no esperes que “comulgue” con niños poco respetuosos o demasiado caprichosos, que tiendan a invadir el espacio y a acaparar todo el tiempo de este animal.

Cuidados básicos

Todos los dueños están obligados a proporcionar a sus mascotas los cuidados básicos que le aseguren un nivel de vida óptimo, con el que poder alcanzar la longevidad máxima en las mejores condiciones posibles, que en el galgo español va de los 12 a los 15 años.

Estos atletas del mundo canino corren muchísimo, circunstancia que algunas personas sin escrúpulos aprovechan para su propio lucro, por lo que desgraciadamente son miembros de la raza canina que mayor maltrato sufre en nuestro país.

Por este motivo muchos buenos propietarios se acercan hasta las perreras, protectoras de animales o refugios que se encargan de acogerlos cuando son abandonados, con el objetivo de adoptar uno de estos nobles y fieles canes. El simple hecho de que un cazador considere que su galgo no es lo suficientemente veloz propicia en muchas ocasiones que le abandone a su suerte o, lo que es peor aún, lo sacrifique con la mayor crueldad.

Uno de los cuidados que debes tener en cuenta es que estos perros sufren mucho con las temperaturas extremas, por lo que hay que observar una serie de precauciones tanto en invierno como en verano.

  • En invierno, procura no exponer demasiado a tu fiel amigo a las gélidas temperaturas y, cuando le lleves de paseo, no olvides ponerle un abrigo de esos tan chulos que para ellos encontrarás en el mercado. Cuando llueva, resguárdalo con un chubasquero.
  • En verano, el galgo español puede sufrir un golpe de calor. La medida imprescindible para evitarlo es que jamás se quede sin agua en su bebedero. Algunos dueños idean métodos para refrescarlos como colocarles una pequeña piscina en el exterior o utilizar una botella de agua en spray. Procura que sus paseos diarios no coincidan con las horas de calor más extremo y, si decides llevarlo contigo a la playa, no olvides colocarle una sombrilla.

Otra medida que debes tener en cuenta si eres propietario de un galgo es que para este perro el descanso es sagrado. Su camita habrá de ser mullida y gruesa, de forma que sus huesos no sufran en exceso la dureza, que podría acabar provocándole problemas óseos. Para colmar su dicha, nada como añadir un edredón acolchadito con el que pueda moverse a placer. El hecho de que pueda descansar, como ya hemos mencionado, hasta 18 horas diarias le hacen apto para vivir en un piso, pese a ser un perro mediano.

Alimentación

La clave de una buena nutrición para tu galgo español se encuentra en la elección de un pienso seco de calidad con el que cubras todas sus necesidades nutricionales. Asegúrate de que la cantidad de comida que le dispenses sea la adecuada a su nivel de actividad, pues en ningún caso se trata de sobrealimentar a tu perro.

Una particularidad de esta raza es que deberás alimentar a sus ejemplares en recipientes que sean altos para que no tengan que bajar su cuello hasta el nivel del suelo a la hora de comer, lo que es crucial para evitar problemas de salud gástricos, a los que es propenso el galgo.

Higiene

Este aseado can, requiere, como cualquier otro, de unas mínimas medidas higiénicas que garanticen tanto su propio bienestar como el de la familia que con él conviva.

Higiene dental

La aparición de sarro es el principal mal a combatir en los canes. Tu galgo ha de contar con la adecuada higiene bucodental a la que ayudará principalmente el hábito del cepillado dental periódico, al que tendrás que someterlo desde cachorro.

Baño y secado

Dado que el galgo español cuenta con un pelo bastante corto, fino, den so y liso, el cuidado de su pelo y piel no requiere excesivos cuidados, aunque existen ejemplares en la Península Ibérica con el pelo áspero, de una longitud homogénea y media por todo el cuerpo, con cejas y barbas peludas.

En cuanto a la cuestión del baño, es importante señalar que estos perros son muy limpios y que además su olor es mucho menos pronunciado que en otras razas caninas, toda vez que carecen de grasa. Por ello, olvídate de los baños frecuentes y mételo en la bañera únicamente cuando observes que está sucio.

Una vez le hayas sacado, retira todo el exceso de humedad con una toalla y ayúdate de un secador eléctrico a temperatura moderada para secarlo. Sobre todo en invierno, no permitas que salga al exterior aún mojado.

Cepillado

Las características de su pelaje hacen que sea suficiente con un cepillado cada 2 o 3 días con el que elimines el pelo muerto y además libres al galgo de suciedad. Tienes que tener cuidado de no dañar su delicada dermis, para lo que utilizarás un cepillo para perros de pelo corto, que normalmente son de goma.

Vacunas y tratamientos antiparasitarios

Cumplir con el calendario de vacunaciones que establezca el veterinario es vital para estimular el sistema inmunitario del perro ante las invasiones de los microorganismos, del estilo de las bacterias o virus.

Ahorrarás también innumerables molestias y no pocas infecciones a tu galgo si le colocas las pipetas o collares antiparasitarios que encontrarás en tiendas especializadas en mascotas. Así, estará a salvo de garrapatas, pulgas y gusanos intestinales.

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Enfermedades más comunes

El galgo español, como las demás razas caninas, debería visitar al veterinario una vez cada 6 meses, de manera que este profesional lleve un buen seguimiento de su estado de salud y pueda prevenir precozmente cualquier anomalía.

Aunque se trata de una raza sana, lógicamente cuenta con una predisposición genética a padecer determinadas dolencias, que en su caso se materializan en las siguientes:

  • Displasia de cadera o displasia coxofemoral. Displasia se traduce como “desarrollo anormal” y en concreto esta modalidad es una dolencia que sufren los canes y que está relacionada con los huesos de la cadera, siendo más común entre los perros grandes. Se trata de una malformación genética que se agrava por factores ambientales. Consiste en que la cabeza del fémur no encaja bien con el hueco de la cadera o cavidad cotiloidea.
  • Cáncer de huesos u osteosarcoma. Si sus progenitores ya sufrieron esta enfermedad, se hacen más necesarios aún los controles veterinarios del galgo en cuestión, al tratarse de una enfermedad hereditaria. Esta tumoración maligna alcanza a cualquier parte del tejido óseo y se caracteriza por la rápida metástasis de las células cancerígenas mediante el torrente sanguíneo.
  • Torsión de estómago o torsión gástrica. Una dolencia más habitual entre los canes delgados. Si existe falta de firmeza en los ligamentos del estómago, este órgano puede girarse sobre sí mismo por un brusco movimiento o por una acumulación de gases mientras está haciendo la digestión. El resultado es que el estómago sufre gran presión y se llega a cortar la circulación sanguínea de la zona.

Adiestramiento

Antes de adoptar un galgo has de tener en cuenta las necesidades de ejercicio de esta raza, que no es que sean muy altas, pero se concretan en 3 paseos diarios. Los más jóvenes sí pueden tener un comportamiento más activo, si bien esto es algo que suele disminuir cuando maduran.

Ten presente que el collar de paseo ha de ser específico para esta raza ya que su cabeza cuenta con un diámetro parecido al de su cuello y, de otro modo, sería fácil que el intrépido galgo se escurriera del collar con el consiguiente peligro de fuga. Un collar anti-escape de doble anilla o Martingale, que nada tiene que ver con el collar de ahorque o semiahorque, de púas o metálico es el idóneo para él.

Educar convenientemente a un galgo pasa por adoptar las técnicas de refuerzo positivo, ya que son unos animalitos muy sensibles que no responden nada bien al castigo. Es más, podría provocarles gran estrés y tristeza.

Este perro es inteligente y, lo que es mejor, muestra enorme predisposición al aprendizaje, por lo que establecerle un sistema de recompensas que se base en mimos, alabanzas o golosinas cuando observan comportamientos deseados es una medida que arroja excelentes resultados.

No te será nada difícil que tu galgo se inicie en el proceso de socialización y en la obediencia canina básica ya que disfrutan mucho recibiendo atenciones. En el caso de que se trate de un galgo español adoptado en el que se haya hecho mella la mala praxis que puedan haber empleado con él, es probable que tengas que recurrir a los servicios de un adiestrador que te indique cómo puedes hacerle superar sus miedos e inseguridades.

Las actividades físicas que están relacionadas con la obediencia, como pueda ser el Agility, son fenomenales para estos perros. Otros deportes caninos como el Canicross también están muy recomendados. Con todos ellos tu galgo español va a disfrutar enormemente.


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