Presa Canario: Cuidados, Salud, Higiene y todas las Características de esta Raza de Perro

Presa Canario: Cuidados, Salud, Higiene y todas las Características de esta Raza de Perro
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El perro de presa canario, presa canario o dogo canario es un can español gigante, que cuenta con el privilegio de estar considerado “el símbolo natural de las Islas Canarias”. Uno de los perros más antiguos de nuestro país, su poderío físico no deja indiferente a nadie.

Este can es valiente, protector y extremadamente fiel con su dueño. No te dejes engañar por su imponente aspecto pues, dentro de él, habita un animal noble y cariñoso con los suyos.

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Todo lo que deberías saber sobre el Presa Canario

Al dogo canario se le considera un animal equilibrado y seguro de sí mismo, lo cual no le exime de verse envuelto en la polémica surgida en torno a los perros potencialmente peligrosos, a cuyo listado pertenece esta raza.

En familia son afectuosos, obedientes, inteligentes, pacíficos y tranquilos. Con los niños derrochan amor, pero hay que tener en cuenta que, su gran envergadura, aconseja enseñar a los más pequeños de la casa a convivir con él.

Origen

El Presa Canario es originario de las Islas de Tenerife y Gran Canaria, pertenecientes al Archipiélago Canario. No en vano, el Gobierno de Canarias aprobó una ley que le otorgó el privilegio de ser el símbolo al que ya hemos aludido.

La leyenda cuenta que son estas islas las que deben su nombre al can y no al contrario. Esto se explica porque la raza moraba en aquella zona desde sus comienzos y también porque la palabra “Can” forma parte de la denominación “Can-arias”, lo que avalaría esta tesis.

Los numerosos cruces de perros majoneros con perros molosos que se efectuaron en las islas, dieron lugar al perro de presa canario. El objetivo de los criadores era lograr un perro de gran tamaño, del estilo del dogo, pero que estuviera dotado del nervio, la agilidad y la capacidad para el trabajo que caracterizaban al perro majonero.

Ya en el siglo XVI encontramos referencias escritas a esta raza, que por entonces no estaba definida y aún andaba lejos de ser reconocida, al no contar con una morfología uniforme.

Su impresionante capacidad para el trabajo hizo que el dogo canario fuera gozando cada vez de más popularidad. Excelentes guardianes de la casa, de las propiedades y de los rebaños, eran también utilizados como perros de ganado, de bueyes y vacas.

La presencia de británicos en las Islas Canarias hizo que en el siglo XVIII la raza se terminara de definir, debido a su deplorable gusto por las peleas de perros, que se dedicaron a promover.

Ellos acudieron con perros tipo bull terrier y bulldog, a los que hacían participar en tan crueles eventos, en los que también intervenían molosos locales y cruces entre perros tipo bull y majoneros. Por ello, el actual perro de presa canario cuenta tanto con sangre de los majoneros isleños, como con la de perros molosoides ingleses.

Las peleas de perros conocen su punto álgido a comienzos del siglo XX, prohibiéndose, afortunadamente, unos años después. Su ilegalización vino a coincidir con el declive de la ganadería tradicional, lo que hizo que los dogos canarios estuvieran al borde de la extinción.

En 1970 se despierta una cierta conciencia local sobre la valía de esta raza, lo que se tradujo en el comienzo de la selección y cría de determinados ejemplares, asegurando la recuperación y supervivencia de estos canes.

Hoy este dogo es famoso en la mayoría de países del mundo y la raza está reconocida por distintos clubs caninos internacionales, entre los que destacan la FCI, el UKC y la ACA.

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Características y rasgos físicos

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Con una altura a la cruz de entre 58 y 64 centímetros y un peso que oscila entre los 50 y los 59 kilos, su cuerpo es de perfil rectangular, más lago que alto.

Su cabeza es braquicéfala, compacta, de aspecto macizo y con la piel gruesa y suelta. Su stop o depresión naso-frontal es poco pronunciado. Sus ojos, de aspecto redondeado, no pueden estar hundidos ni resultar saltones, y han de estar bien separados entre sí. Van de medianos a grandes y son de color marrón. Su nariz es ancha, con los orificios abiertos y la pigmentación negra. Su hocico, que cuenta con menor longitud que el cráneo, es ancho y poderoso. Su mordida es en forma de tijera o de tenaza.

Sus orejas son de implantación alta, colgantes siempre que estén completas. Cuando se recortan quedan triangulares y erectas o semi-erectas. Por suerte, el estándar actual no requiere que sean amputadas, dada la tendencia a prohibir tan inhumana práctica en muchos lugares.

Su cuello es muy musculoso y macizo, más bien corto. En su borde inferior presenta la piel floja, lo que contribuye a que se le forme papada. Su línea superior es recta y se eleva moderadamente de la cruz a la grupa. Su pecho es ancho y profundo. Sus flancos son levemente recogidos. Su cola es de inserción media, gruesa en la base, no debiendo sobrepasar el corvejón.

Color y pelaje

Su pelo es corto y habitualmente áspero y liso. El estándar que para la raza aprobó la Federación Cinológica Internacional (FCI), dice que el pelo debe contar con alguna tonalidad de atigrado y además mostrar máscara negra.

Se toleran determinadas marcas blancas en garganta, pecho, pies delanteros y dedos de los pies traseros, pero han de ser mínimas. Otras organizaciones han recogido estándares que permiten el color negro sólido.

Quizás hayas escuchado hablar del que se conoce como “presa canario blanco”. En realidad este animal no es de tal color. Lo que ocurre es que existen colores que han sido aceptados en el estándar de la FCI que no llegan a ser blancos, pero sí son bastante más claros que el convencional marrón atigrado que solemos ver normalmente. Lo cierto es que los que llaman perros presa “blancos” son ejemplares crema, color arena o rubios, con la máscara oscura típica en su hocico.

 


Temperamento

El carácter sosegado y equilibrado es el propio de esta raza y el que deberían presentar todos sus ejemplares, si bien es conocido que a veces determinados individuos difieren del carácter del resto. Aparte y, como no podría ser de otra manera, un factor determinante para que su temperamento sea mucho menos de fiar es caer en manos de dueños desaprensivos que se dediquen a potenciar su agresividad.

En este tipo de razas, cuyo poderío físico es innegable, adquiere especial importancia una temprana socialización del cachorro, pues el propietario ha de tener claras las reacciones de este potente perro en todo momento, lo que solo es posible si el animal se encuentra debidamente integrado en su entorno.

Ni que decir tiene que la envergadura de este perro no lo hace apto para dueños primerizos, sin experiencia previa en el cuidado y educación de canes y que no sepan imponer su carácter. También tienen que contar con la suficiente fuerza física para poder controlarlo, no pudiendo ser obviada esta circunstancia.

Este formidable can, alerta, valiente y con un intenso instinto protector hacia los suyos, no puede tratarse como un perrito faldero y pretender que se pase gran parte del día tendido en el salón, a los pies de su amo.

Ellos son perros rústicos y resistentes, que a menudo se muestran distantes con los extraños y que tienen unas necesidades de ejercicio moderadas, dado que no llegan a ser tan altas como las de otras razas. A sus ejemplares les viene fenomenal dar una buena caminata diaria para mantenerse en buen estado de salud física y mental, que fomente su equilibrio.

El juego les gusta mucho a estos grandullones por lo que no es aconsejable que pasen demasiado tiempo desocupados, pues podrían llegar a aburrirse, lo que les transformaría en animales nerviosos, destructivos, compulsivos y agresivos.

Su enorme tamaño actúa como condicionante a la hora de que viva en un piso pues lo ideal para él es una casa con un jardín o un patio en el que pueda expandirse a sus anchas todo el día, disfrutando del aire libre y, a poder ser, del buen tiempo.

El que hoy día tantas familias acogen como perro de compañía, ya hemos señalado que ha venido siendo y aún es en la actualidad un serio empleado en las tareas de protección y guardia de ganado bovino frente a los ladrones.

Como perro guardián de la casa tampoco tiene precio, dado su carácter alerta y templado, junto a su tamaño disuasorio. En alerta, la actitud que mantiene es muy firme. Su carácter guardián es el mismo que le hace sacar lo mejor de sí mismo con los niños de la familia, jugando y compartiendo divertidos momentos con ellos.

Sereno y atento, tu amigo canino se convertirá en tu compañero perfecto, gracias a la fidelidad y lealtad de la que hace gala este perro. Prueba de lo dicho es que, quien ha tenido la oportunidad de compartir su vida con un dogo canario, permanece fiel a la raza.

Relación con otras mascotas

Pese a su impactante apariencia, este perro podrá convivir con otras mascotas, incluso de pequeño tamaño como puedan ser gatitos, pero para ello deberá haber sido convenientemente socializado de cachorro.

Ahora bien, su carácter territorial no invita a que comparta espacio con otros machos, pues va a tender a competir con ellos para establecer la jerarquía. El hecho de que quiera defender su territorio puede hacerle actuar de manera más brusca de lo normal.

Relación con los niños

En líneas generales, pese a la mucha controversia que este tema genera, el presa canario es muy bueno con los niños, lo que se debe a que se trata de un perro extraordinariamente noble con su familia humana.

Enséñale desde cachorro a respetar a los niños, así como cuáles son los límites en el juego y tendrás un formidable compañero de aventuras para ellos. Sin embargo, de actuar con dejadez, te encontrarás con un perro gigante descontrolado, algo que no es recomendable para ninguna familia y mucho menos para una con niños.

Respecto a tus pequeños, acostúmbralos igualmente a que las mascotas son merecedoras de respeto, necesitan su espacio y no se las puede atosigar. No impidas con tu falta de actuación que la relación fluya por ambas partes.

Cuidados básicos

Si estás pensando en adoptar un perro, medita tu decisión en profundidad, ya que la misma lleva aparejada un serio compromiso que va a vincularte durante toda vida del animal, que en el caso del dogo canario asciende a entre diez u once años de media.

Alimentación

La nutrición de un dogo canario es un concepto que no va a resultarte precisamente barato, lo que es una cuestión a valorar antes de decidirte a llevarlo contigo a casa. Un animal de este tamaño va a precisar grandes cantidades de comida cada día, en cuya compra no podrás escatimar.

Busca un pienso seco de calidad en el que los cereales no sean uno de sus componentes principales y, dado que es un can propenso a padecer torsión gástrica, reparte su alimento como mínimo en dos dosis diarias. En el caso de que no vayas a estar en casa a la hora prevista, puedes programar algún comedero automático al efecto.

Higiene

La higiene de cualquier mascota es un factor elemental para el normal desarrollo de la convivencia. La del presa canario no resulta demasiado trabajosa para su familia, al no tratarse de un perro que precise ningún acicalado especial.

Higiene dental

Presta especial atención a la higiene bucal de tu dogo canario y asegúrate así de que goce de una salud de hierro, pues resulta realmente sorprendente la cantidad de enfermedades caninas que se asocian a una boca con una deficiente higiene.

Acostumbra a tu querido amigo desde cachorro a un cepillado dental regular y estarás evitando que el sarro se deposite en sus dientes, disminuyendo de manera drástica sus posibilidades de padecer enfermedad periodontal y otras patologías cardíacas, renales y hepáticas.

Baño y secado

El pelo de esta raza está provisto de unos aceites naturales esenciales que podría llegar a perder en el caso de que decidieras bañarle demasiado a menudo. Por esta razón, la frecuencia del baño debe establecerse en 6-8 semanas o cuando empieces a notar que parece estar sucio.

Elige un champú específico para su tipo de pelo y no olvides que en invierno deberás usar agua templada para evitar resfriados innecesarios. Para ello también es importante que, una vez le hayas sacado de la bañera, le dejes sacudirse, retires todo el exceso de agua con una toalla y te armes de paciencia para utilizar el secador eléctrico a temperatura no muy elevada hasta que esté totalmente seco.

Otra opción, si el baño se convierte en toda un episodio no demasiado divertido, es la de acudir a un centro de estética canina donde, por un precio razonable, te devuelvan a tu mascota perfectamente en perfecto estado “de revista”.

Cepillado

Los sencillos cuidados que demanda el presa canario incluyen cepillarle una vez a la semana para retirar de su manto tanto el pelo muerto como los restos de suciedad que durante días se hayan ido acumulando.

Para hacerlo, podrás valerte de un peine blando de cerdas cortas, ya que su pelaje carece de doble capa, por lo que un cepillo metálico podría llegar a dañar su dermis. Aprovecha esos momentos para intimar con tu mascota, fortaleciendo el vínculo emocional entre ambos.

Vacunas y tratamientos antiparasitarios

Respeta escrupulosamente el calendario de vacunaciones que el veterinario establezca para tu perro de presa canario, si no quieres que este gran can resulte afectado por minúsculos microorganismos que pueden hacer verdaderos estragos en su salud, como virus y bacterias.

Por otra parte, no olvides combatir al mismo tiempo parásitos del estilo de virus, garrapatas y gusanos intestinales, colocando a tu mascota las pipetas y collares antiparasitarios que puedes adquirir en establecimientos especializados.

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Enfermedades más comunes

En líneas generales puede decirse que el presa canario es un perro bastante sano que apenas tiene problemas de salud, lo que no significa que sus ejemplares, como los de cualquier otra raza canina, no puedan enfermar.

Entre las dolencias más habituales de este robusto can se encuentra la displasia de cadera y de codo, un grave padecimiento del desarrollo cuyos primeros síntomas pueden apreciarse en torno a los 5 o 6 meses de vida del cachorro.

Esta patología, que cuenta con un componente genético, es muy típica de los perros grandes, si bien en ella también pueden influir otra serie de factores como el sobrepeso. Es importante que sepas que podrá ser menos grave si es detectada precozmente, por lo que debes saber reconocerla.

La torsión gástrica es otro de los males que aqueja a estos monumentales perros. También conocida como dilatación gástrica o hinchazón, este síndrome que se asocia con las razas grandes, en el que estómago llega a forzarse sobre su eje, puede tener consecuencias fatales para el animal.

La epilepsia tampoco es ajena a esta raza. Se trata de una enfermedad cuyos ataques alarman enormemente a los sufridos dueños y ante la que hay que saber actuar, siguiendo las pautas recomendadas por el veterinario.

Adiestramiento

El instinto natural del dogo canario tiende al orden, de manera que ante la falta de un dueño que sepa comportarse como un digno líder de la manada, este perro procurará asumir ese rol.

Un animal de estas características requiere un buen adiestramiento debido a su carácter territorial, enseñándole desde cachorro que tú como dueño eres el líder de la manada, que para él ahora no es otra que su familia humana. La debilidad no es un rasgo que vaya a aceptar en un líder por lo que lo idóneo es que no detecte en ti un comportamiento inestable o inseguro.

Piensa que a un perro con tanto poder como el que traemos entre manos no le va a valer un líder incoherente ni dubitativo. No muestres fisuras en tu comportamiento y, una vez que le hayas dado una orden o hayas tomado una decisión, muéstrate inflexible y coherente. Demuéstrale que eres el líder alfa que necesita y no solo contarás con su cariño sino también con su absoluto respeto.

Convierte a tu perro de presa canario en tu compañero incondicional aprovechando que este espectacular can es muy cariñoso y manso con las personas que conoce. Su energía le permitirá disfrutar de un entrenamiento rutinario con el que sacarás a relucir sus habilidades y podrás corregir sus fallos.

Deberás esperar a que el cachorro cumpla los seis meses de edad antes de comenzar con su entrenamiento físico y a darle órdenes más complicadas. Eso sí, con anterioridad habrás incorporado órdenes básicas en vuestro día a día y, en especial, en vuestros juegos, como pueda ser un “no” firme que le haga empezar a comprender cuáles son las acciones que no puede llevar a cabo.

Asegúrate de haber afianzado el vínculo afectivo con tu dogo canario antes de comenzar con el entrenamiento pues ello te va a permitir interpretar sus señales adecuadamente. Además en ese momento él ya confiará plenamente en ti, lo que hará que no oponga resistencia a aprender cosas nuevas. No pierdas de vista que este perro tiene fama de testarudo, por lo que tendrás que ser muy paciente para abordar su etapa de aprendizaje.

Desde pequeño deberás poner especial énfasis en comportamientos como que únicamente pueda jugar con los juguetes que tú le regales y no con el resto de objetos que encuentre por la casa o que sepa cuál es su comida y no te pida en la mesa mientras tú comes.

Sigue la actual tendencia de los adiestradores caninos y haz valer el refuerzo positivo a la hora de adiestrar a tu noble amigo. Los perros son seres sensibles que rara vez pueden responder bien al castigo físico que incluían los estrictos métodos de aprendizaje tradicionales.

Haz feliz a tu presa canario premiándole siempre que actúe como tú deseas y restando importancia a aquellos comportamientos censurables, que irá corrigiendo gradualmente. Establecer un sistema de recompensas en el que no falten golosinas, así como halagos y mimos, le hará desear aprender y le complacerá más de lo que piensas.


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