Husky Siberiano: características, cuidados, alimentación, salud y más sobre esta raza

Husky Siberiano: características, cuidados, alimentación, salud y más sobre esta raza
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Sencillamente increíble. Así definen sus seguidores a esta hermosa raza, cuyo temperamento corresponde al de un perro del ártico. Su apariencia salvaje, parecida a la del lobo, cautiva a primera vista.

Los siberian husky se conocen en todos los puntos del planeta como unos perros amigables, juguetones y estupendas mascotas de compañía. No hay más que pensar que los Chuckchis, que fueron los que dieron origen a la raza, los criaban en el seno de la familia y estos perros crecían creyéndose uno más de la misma.

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Todo lo que deberías saber sobre el Husky Siberiano

El husky siberiano no es un buen perro de guarda porque pese a que su lealtad hacia la familia está fuera de toda discusión, será amistoso con cualquiera que se acerque. Su presencia amenazadora brilla por su ausencia, toda vez que es capaz de saludar a un intruso con un amigable lametón.

Por tal razón, esta raza es una de las que más orientada hacia las personas está y sus ejemplares son muy tratables, lo que se explica por el hecho de que habían de ser muy dóciles y disciplinados para cumplir sin dilación las tareas que tenía encomendadas.

Como curiosidad decir que husky es un término genérico que se refiere a cualquier perro de estilo nórdico. La procedencia de este término viene de la corrupción de Eskie, o lo que lo mismo, esquimal, un pueblo que sigue teniendo en los perros de trineo uno de los principales puntales para su supervivencia.

Origen

Desde tiempo inmemorial son diversas las tribus esquimales de Siberia que usaban perros para sus labores diarias. Estos canes cumplían un papel fundamental en la supervivencia de estas personas ya que entre sus más importantes labores se encontraban las de acompañamientos a los cazadores, olfateo de rastros y ayuda para transportar los alimentos de vuelta al poblado.

Aunque cada tribu tenía sus propias preferencias, todos estos perros tenían en común el ser nórdicos y de tipo chacal, así como el haber sido cruzados en algún momento con lobos árticos. En la medida que de esto han pasado siglos, la cría meticulosa y la conservación de las más puras líneas de sangre hacen que a día de hoy, la “parte de lobo” que tuvo el husky haya sido eliminada por completo.

Así, el siberian husky que en la actualidad conocemos no es ningún modo un híbrido de lobo, sino un auténtico perro que además es precioso, cercano, amoroso y magnífico en todo lo relativo a las capacidades que como mascota y como perro de trabajo tiene.

En concreto, en la zona de Siberia, los ancestros del husky se usaron en sus inicios para cazar, hasta que les fue encontrado otro uso. Estos antiguos perros nórdicos han terminado dando paso a algunas de las razas que ahora nos son muy familiares como el Alaskan Malamute, el Samoyedo o el Eskimo.

El mérito de la consecución de la que en la actualidad conocemos como raza siberian husky se le atribuye a los Chuckchis, una tribu moradora de la zona de Siberia más cercana a Alaska. Debido a un endurecimiento de las condiciones climatológicas, sus miembros se vieron obligados a alejarse de su emplazamiento original para poder conseguir comida.

Ante esta situación, debían lograr un medio de transporte eficiente para la comida, lo que dio lugar al nacimiento del “perro de trineo”. Estos canes terminaron siendo muy versátiles ya que acompañaban a los hombres hasta el mar para traer el alimento a casa y transportaban tanto bienes con los que poder comerciar entre las tribus, como las propias posesiones de la tribu cuando tenían que marchar a zonas más confortables.

Por aquel entonces el husky tenía la denominación de chuckchi siberiano o chuckchi y era criado para ser resistente, más que rápido o fuerte. Entre sus actividades habituales se encontraban las de tirar de cargas ligeras a velocidad media. Cuando las cargas eran más pesadas debían hacerlo equipos de perros.

De lo que no había ninguna duda era de la capacidad que demostraban esos canes para que el cargamento llegara intacto tras larguísimas travesías por los territorios más inhóspitos que puedan sospecharse. Para ello, estos perros debían administrar su energía con eficiencia, de modo que les sobrara la suficiente cantidad de ella para que sus cuerpos pudieran mantenerse calientes en tan bajísimas temperaturas.

Pese a que su origen es siberiano, se achaca a los Estados Unidos la creación de la raza, ya que fue en ese país donde le llegó el reconocimiento como raza diferente. Antes de llegar a Estados Unidos pasaron por Alaska donde un tratante de pieles ruso de nombre Goosak, los inscribió en la primera carrera de trineos celebrada por todo el estado donde, contra todo pronóstico, dado que la gente los consideraba pequeños para los perros a los que estaban acostumbrados, quedaron en tercer lugar. A partir de ahí, ganaron una extraordinaria reputación como perros de carrera de primera categoría.

El reconocimiento del Siberian Husky por parte del American Kennel Club llegó en 1930. Otra asociación canina del país, el United Kennel Club, la inscribió también con el nombre de “Husky ártico”, denominación que todavía se usa en algunas ocasiones en Inglaterra. En Gran Bretaña se reconoce como raza en 1968, si bien no fue hasta 1986 cuando la raza logró el reconocimiento completo, pudiendo competir en los campeonatos.

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Características y rasgos físicos

Con una altura a la cruz de entre 53,5 y 60 centímetros y un peso que oscila entre los 16 y los 27 kilos, el husky es un perro mediano, cuyo parecido con el lobo es innegable. Su cuerpo es fuerte, musculoso y muy peludo. Cuenta con la particularidad de que su pelaje va a adaptándose a los distintos climas, para lo que se va modificando dependiendo del entorno en el que habita.

Su cara es blanca y está enmarcada por una corona marrón, roja, rubia, negra o gris, en función de cada ejemplar. Sus ojos son marrón avellana o azul cielo, si bien muchos ejemplares presentan heterocromía, es decir, la mutación que hace que tengan un ojo de cada color. Sus orejas son triangulares y puntiagudas, erguidas y cercanas entre sí. Su lengua puede ser rosada o negra. Su cola es gruesa, enrollándose encima de la espalda y cayendo hacia abajo siempre que se encuentra relajado.

Color y pelaje

Los colores del husky siberiano pueden ser: blanco, agoutí y blanco, sable y blanco, negro y blanco, gris y plata, rojo y blanco, si bien estos dos últimos son más característicos de las hembras. En los estándares son aceptadas combinaciones de varios colores, pero nunca un solo color.

Si se le compara con otras razas, su pelaje es mucho más denso y grueso, como resulta lógico en un perro que está acostumbrado a vivir en la nieve. Su pelo es recto, liso y de longitud mediana. Tiene una subcapa de pelo denso y suave.

Temperamento

Quienes crean que la clave del éxito del husky siberiano reside en su aspecto físico, han de tener en cuenta que este es un gran punto a su favor pero que, lo que definitivamente resulta determinante para muchas personas que están pendientes de la decisión de adoptarlo es su carácter, pues se trata de un perro muy especial.

Afables, juguetones y cariñosos. Así pueden definirse estos leales amigos que se encontrarán “como pez en el agua” dentro del núcleo familiar. Con los suyos son todo amor, mientras que con los extraños se muestran algo más distantes, ya que no los considera personas de su confianza, aunque ya hemos aludido a que a veces los saluda con efusividad.

Este perro bellísimo, cariñoso y cien por cien vital, ama sobre todas las cosas el deporte y correr. Al plantearte adoptar uno de ellos, tienes que ser honesto y pensar que, de no tener un gran jardín en el que pueda derrochar energía, deberás darte largas y diarias caminatas y también algunas carreras con tu husky.

Que no te engañe el hecho de que sus cachorros son auténticos y adorables peluches, unas tiernísimas bolitas de pelo que hacen las delicias de todos. Estos perros son atletas del ártico y desde luego no están hechos para criarse como un perrito faldero a tus pies.

Esta raza es ideal para personas activas, a las que les encante el ejercicio al aire libre y en cuya rutina estén incluidas constantes y largas travesías por el monte. Si además viven en zonas frías, mucho mejor, pues un husky soporta muy mal el calor. De no ser así, la convivencia podría tornarse difícil. Esto explica que mucho de los que no se informaron convenientemente antes de meter a un husky en casa se hayan desesperado a posteriori por no poder hacerse con el control de la situación.

Este dócil y sociable perro es también muy extrovertido e inteligente y suele estar alerta. Que le encante integrarse en la vida diaria de su familia es lógico, si se parte de la base de que su historia ha estado muy ligada a la rutina diaria de las mujeres y niños de su tribu, que eran los encargados de dispensarles toda clase de cuidados.

¿Sabías que el Central Park en Nueva York hay una estatura de bronce como tributo a esta raza? Con ella se pretende honrar la memoria de un husky siberiano llamado Balto, que consiguió entregar medicinas a tiempo para controlar el peligroso brote de difteria surgido en Nome, en Alaska en el invierno de 1925.

Relación con otras mascotas

Un husky convenientemente socializado desde pequeño va a disfrutar cuando esté acompañado por otros perros, tanto dentro como fuera del hogar. Este can tiene tendencia a aburrirse con facilidad por lo que la presencia de algunos congéneres e incluso la de un gato le puede venir fenomenal.

Piensa que una temprana socialización permite a tu husky la comunicación con otras mascotas y personas, así como con cuanto le rodea, sin miedos y sin agresividad. Dedica algo de tiempo desde el principio a que tu husky conozca el exterior y estarás contribuyendo a que sea feliz.

Relación con los niños

La escena de tu husky y tus niños jugando sin parar durante largas horas te va a resultar deliciosa. No debes preocuparte si todos ellos hacen alarde de energía hasta caer exhaustos, después de haber compartido mil y una aventuras en una mañana o tarde. Están hechos los unos para el otro y este campeón de las nieves no va a permitir que tus chiquitines corran ningún riesgo, aunque ello le suponga comprometer su propia seguridad.

Para lograr esta situación ideal tus hijos deberán aprender a respetar al husky como lo que es, un ser vivo con sus propios derechos y tu perro igualmente ha de saber cuáles son los límites. Con estas premisas claras, se convertirán en absolutamente inseparables.

Cuidados básicos

Adoptar un perro jamás debe obedecer a una decisión arbitraria o caprichosa, sino a haber meditado sobre lo que realmente deseamos, pues entraña unas obligaciones entre las que se incluyen sus cuidados básicos.

Alimentación

La nutrición es un aspecto fundamental para que un perro llegue a cumplir su promedio de vida, que en el caso del husky se sitúa entre los 12 y los 15 años, y que además lo haga con calidad.

Con esta raza no vas a tener problemas de alimentación, pues le encanta comer. Elige un buen pienso seco que cumpla con sus necesidades nutricionales y que además le ayude a conservar su dentadura en perfecto estado y prepárate para disfrutar muchos años de este “todoterreno de las nieves” en las mejores condiciones.

Higiene

Una mascota que viva en un hogar ha de estar muy limpia, circunstancia que agradecerán tanto ella misma como el resto de los miembros de la familia, de modo que no surja ningún desagradable inconveniente derivado de la falta de aseo del animal. En el caso concreto de la raza que traemos entre manos podemos añadir el dato de que se trata de un perro limpio, que suele desprender poco olor.

Higiene dental

La correcta higiene bucodental de tu hsuky va a influir en el aumento de su calidad de vida y en el que se le eviten una serie de enfermedades que derivan de un mantenimiento de la boca incorrecto.

La principal medida a tomar es no dejar que se deposite sarro en la superficie de los dientes, en la medida de lo posible. Para lograrlo y, desde cachorro, has de someterle a cepillados dentales periódicos. También puedes aliarte con esos huesos y galletas que en el mercado encontrarás para cumplir esta finalidad, con los que puedes establecer un “sistema de recompensas”.

Baño y secado

Este pulcro perro no va a necesitar de baños demasiado frecuentes, por lo que será suficiente con que le bañes una vez al mes con un champú hidratante especial para perros cuyo pH sea similar al de su piel, es decir, pH7. En la época de muda puedes bañarlo con mayor frecuencia con agua caliente para facilitar la eliminación de pelo muerto y preparar la piel para el pelo nuevo.

El pelo del husky no debe secarse al aire libre, ya que este gesto generaría humedad que podría traer como consecuencia la aparición de moho y hongos. Utiliza secador eléctrico a temperatura moderada y lo suficientemente alejado de su pelo como para no quemarle.

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Cepillado

El pelaje del husky es un plus de protección con la que este perro cuenta ante las inclemencias meteorológicas y que precisa de un cepillado rutinario. Cuando llega el período estival, muda el pelo y pierde la subcapa interna, quedándose solo con la externa, lo que producirá un pequeño cambio de tono hasta que el pelaje se le reponga cuando llegue nuevamente el frío.

Mientras dure la época de muda habrás de cepillarlo a diario, pues esto ayuda a tu amigo a que la muda se realice antes. Con este proceso el husky consigue que los meses de calor le sean más llevaderos.

Si eres de esas personas que no soportan tener que estar recogiendo pelos en casa, olvídate de esta raza ya que es una de las que encabezan el ranking de los perros que sueltan más pelos.

Transcurrida la época de muda deberás seguir cepillando a tu peludo amigo, pero bastará con que lo hagas dos o tres veces por semana.

Vacunas y tratamientos antiparasitarios

Con la administración de las convenientes dosis de vacunas a tu husky le estarás librando de posibles enfermedades infecciosas, por lo que es una medida que deberás encomendar a su veterinario, que establecerá el calendario de vacunaciones que mejor se ajuste a tu perro.

En lo relativo a los parásitos del tipo de pulgas, garrapatas y gusanos intestinales, has de saber que con la colocación de pipetas y collares antiparasitarios también podrás mantenerlos a raya.

Enfermedades más comunes

Esta raza es fuerte y poderosa pero tiene, como cualquier otra, una cierta predisposición genética a padecer una serie de enfermedades, siendo los ojos y las caderas sus principales puntos débiles.

Aunque los ojos son un gran atractivo en el husky, también son uno de los “puntos flacos” de este bello animal. En el caso de que adoptes uno, debes saber que podrá ser candidato a sufrir cataratas hereditarias, lo que podrás constatar mediante regulares chequeos veterinarios. Algunas disfunciones oculares de las que también suelen sufrir son la distrofia corneal, la atrofia progresiva de retina y el glaucoma.

La displasia de cadera es otra de las patologías que puede padecer este animal, junto con dolencias de la piel como la distrofia del folículo piloso o la dermatosis por carencia de zinc.

Adiestramiento

El husky siberiano no es un perro recomendado para dueños primerizos, sin experiencia previa en la educación y adiestramiento de animales. Como el perro del ártico que es, este amable compañero es también un perro duro y autosuficiente. La consecuencia es un comportamiento desafiante, que requiere de un talante experimentado en estos menesteres por parte de sus dueños.

A la hora de entrenarlos, y aunque son muy inteligentes, esta no es la típica raza que está deseando contentar a su amo, lo que hace algo más difícil la tarea. Un dueño veterano va a asegurarse de tomar las riendas y de no permitir que su husky sea “un ángel en la calle y un demonio en la casa”, queja que presentan algunas propietarios algo desconcertados por los poco fructíferos resultados del adiestramiento.

Cuando estés paseando a tu husky has de tener presente que se trata de un animal dotado de gran resistencia. Vigílalo bien porque en caso de extravío será capaz de recorrer una gran distancia en un corto espacio de tiempo, por lo que puede ser complicado de encontrar. Para evitarlo, no lo dejes correr sin supervisión y colócale un microchip.

No pierdas de vista que esta raza es notable artista del escape, reputación que se ha ganado a pulso y que en muchas ocasiones ha traído consigo consecuencias desastrosas para sus bonitos ejemplares, que han acabado lesionados o, lo que es peor, perdidos para siempre.

Los corredores y ciclistas son estupendos dueños para el husky, ya que estos peludos amigos serán sus acompañantes más entusiastas durante las largas sesiones de ejercicio, siempre que las temperaturas no sean altas.

El husky está acostumbrado a vivir en manada por lo que pasar demasiado tiempo solo no le gusta nada. Cuando no están acompañados, o no se sienten suficientemente estimulados a nivel físico o mental, se pueden volver destructivos.

Al plantearte adiestrar a tu husky, olvídate en que esto consiste en enseñarle trucos divertidos, pues este trabajo va mucho más allá. Se trata de educarle en órdenes de adiestramiento que le sean útiles para su propia seguridad, del estilo de enseñarle a que se quede quieto o a acudir a tu llamada.

Esta raza no es difícil de adiestrar si sabes hacerlo. Utiliza con el husky siberiano el refuerzo positivo (que funciona perfectamente con sus ejemplares) y recuerda que tu perro va a necesitar unos 10 o 15 minutos de estimulación mental al día para que no se le olvide lo aprendido.


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