Labrador Negro: Alimentación, Salud, Higiene, Temperamento y todo sobre el Cuidado de esta raza

Labrador Negro: Alimentación, Salud, Higiene, Temperamento y todo sobre el Cuidado de esta raza
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El Labrador Negro, junto con el Amarillo y Chocolate, también conocido como Labrador Retriever, Perdiguero Labrador o Cobrador de Labrador, es el perro más popular del mundo si atendemos al número de ejemplares registrados, dato que habla por sí solo de la tremenda aceptación de esta raza.

Un animal que procede de Terranova, lo que hoy es Canadá. Se trata de un can precioso, muy inteligente y noble, que hace las delicias de las muchas familias que optan por adoptar uno de ellos.

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Todo lo que deberías saber sobre el Labrador Negro

Si te estás planteando compartir tu vida con uno de estos canes, debes saber que se trata de un perro noble, dócil y bondadoso pero también un verdadero torbellino de energía. Un amigo infatigable que necesitará que le acompañes en sus largas horas de ejercicio y juegos, esenciales para que se mantenga en forma y evite el sobrepeso, muy común en la raza.

El Labrador Negro es una de las variedades de Labrador Retriever, que además existe en dos líneas distintas: la línea americana y la línea inglesa. En St. John de Terranova se le llamaba el “perro de agua pequeño”, una denominación que servía para diferenciarlo del Terranova, de mayor tamaño.

Origen

A pesar de que su nombre alude a la canadiense provincia de Newfoundland y Labrador, lo cierto es que la Federación Cinológica Internacional (FCI), sitúa el origen de este animal en Gran Bretaña.

Ello no es óbice para que la historia de esta raza sí hunda realmente sus raíces en la isla de Newfoundland y, concretamente en la ciudad canadiense de Saint John o San Juan. Esto es debido a que el ancestro directo del Perdiguero Labrador es probablemente el Saint John’s dog o perro de San Juan., que a su vez parece derivar de los perros de agua británicos.

Tales perros de agua fueron llevados a la isla de Newfoundland por parte de los pescadores ingleses. En la isla de San Juan se habrían desarrollado los perros de San Juan, que se utilizarían para ayudar a las actividades pesqueras, arrastrando las redes de pesca hasta la orilla.

Para desarrollar estas labores, los perros debían ser trabajadores, resistentes y excelentes nadadores. También precisaban de un denso pelaje que les sirviera de protección ante las bajísimas temperaturas del norte, así como unas gruesas colas que pudieran servirles de timón.

Los perros de San Juan más pequeños habrían terminado desembocando en las distintas razas de perros cobradores, entre la que se cuenta el Perro Labrador Retriever.

Ya a mediados del siglo XIX, determinados ejemplares de perros de San Juan se exportaron a Inglaterra, donde algunos criadores los emplearon para generar el “perfecto” perro cobrador. Así, fue el paso de las generaciones y la cría selectiva, la que dio lugar al Perro Labrador Retriever en Inglaterra.

La raza también fue llevada al puerto de Poole, en la ciudad de Dorset, Inglaterra, lugar al que llegaron gracias al comercio de bacalao salado. En ese lugar, los terratenientes se hicieron con varios de estos ejemplares, con el objetivo de refinar su cría y usarlos como perros de muestra.

En los primeros años del siglo XX, en Inglaterra se establecieron las bases morfológicas de la raza, tal y como la conocemos en la actualidad. Para entonces el Kennel Club de Inglaterra ya contaba en sus registros con varios Retrievers.

Durante la Primera Guerra Mundial, ejemplares de la raza se importaron a Estados Unidos, mientras que la Segunda Guerra Mundial resultó especialmente caótica para la misma, ya que, igual que otras muchas razas, vio disminuir de modo alarmante su número, dado que la crianza de perros fue una actividad que quedó en la práctica casi relegada al olvido.

Superada esta etapa, el Labrador comenzó a ganar popularidad, para lo que fue determinante el hecho de que se distinguiera como un extraordinario perro de caza, si bien tampoco hay que restar mérito a su cautivador buen carácter, al que hay que sumar una bonita apariencia.

A día de hoy, el Perro Labrador Retriever se usa para multitud de actividades, entre las que destacan el ser un impresionante perro de búsqueda y rescate, por lo que es uno de los canes predilectos par los grupos K-SAR. También es un gran perro para ciegos, de terapia, de asistencia y un animal de compañía, convertido en el canino protagonista de multitud de hogares en todo el mundo.

Características y rasgos físicos

Existen dos líneas de labradores, el Labrador inglés y el Labrador americano. Como su propio nombre indica, la línea inglesa procede de los Labradores criados en Inglaterra y, por lo general, es distinta a la línea americana. Los Labradores ingleses son más anchos y pesados, mientras que los Labradores americanos son más desgarbados y altos…

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El estándar del Labrador Negro es el mismo que el del Labrador Chocolate o Dorado, al pertenecer a la misma raza. Su altura a la cruz oscila entre los 54 y los 60 centímetros, mientras que su peso va de los 27 a los 40 kilos, por lo que se trata de un perro mediano-grande, que es algo más largo que alto.

Su estructura es fuerte, compacta y musculosa. En él no vamos a apreciar líneas rectas a nivel morfológico. En la raza predominan las líneas curvas y redondeadas, lo que le confiere su apariencia amigable y dócil, a la que también contribuye su apacible carácter.

Su cabeza es ancha y amplia. Su stop o depresión naso-frontal está bastante bien definido, no tiene cortes y sus líneas son suaves. Sus ojos, algo separados y de tamaño mediano, son de color marrón o avellana, de expresión dulce, inteligente y vivaz.

Su nariz es gruesa, negra en los perros de color negro; marrón y amarilla en los perros de color chocolate. El color de la nariz a veces se aclara en ciertos ejemplares, si bien esta circunstancia no se llega a considerar como falta en las exposiciones caninas. Sus fosas nasales están bien desarrolladas.

Su hocico es ancho y alargado. Sus mandíbulas son fuertes, para cubrir a la perfección su función como cobrador de piezas, y presentan una mordida “en forma de tijera”. Sus orejas son medianas y cuelgan a ambos lados de la cabeza, de inserción ligeramente retrasada. Su cuello ha de ser poderoso y fuerte, bien insertado sobre sus hombros, proporcionalmente ancho.

Su pecho es profundo y ancho. Su espalda es recta. Sus patas son palmeadas, de forma que ayuden al perro a nadar mejor. Sus patas anteriores tienen una osamenta buena, siendo rectas de hombros a suelo. Sus pies son compactos y fuertes.

Su cola es muy característica, gruesa en la base y terminada gradualmente en punta. Su abundante pelaje corto, que no se aclara, hace que tenga un aspecto redondeado, lo que le ha valido el nombre de “cola de nutria”. No debe curvarse sobre el lomo.

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Color y pelaje

Su pelo es denso, corto y sin ondulaciones. La raza tiene un doble manto de pelo. El manto interior es impermeable y suave. El manto exterior también mantiene la impermeabilidad, aunque es más duro.

Un Labrador Retriever debe ser de un solo color, negro, chocolate o amarillo, yendo este último del crema claro a los tonos rojizos. No existen Labradores bicolor. Se aceptan pequeñas manchas blancas en los ejemplares de color negro y chocolate, rasgo que han heredado de sus antepasados.

 

Temperamento

Lo que ha situado al Labrador Retriever a la cabeza de las mascotas caninas y de los perros de servicio a nivel mundial es, indudablemente, todo lo que rodea a su carácter así como su enorme capacidad de adaptación a la vida en familia y al trabajo en los distintos ámbitos.

Alegres, sociables, cariñosos, de buen carácter y apenas agresivos, son canes inteligentes que resultan sencillos de entrenar, por ser animales muy equilibrados. Se divierten mucho llevando objetos en la boca, por lo que los juegos de pelota están hechos para ellos.

Este enérgico perro, no solo precisa de una estimulación a nivel físico, sino que su inteligencia sugiere que ha de estar ocupado todo el tiempo, para mantener ese equilibrio natural al que acabamos de aludir.

El aburrimiento es mal compañero para este grandullón, pues le hace volverse hiperactivo. No sería extraño que te encontraras tu jardín destrozado o que tengas que enfrentarte a un desagradable intento de escapada si no se encuentra entretenido. No en vano, se dice que un Labrador que no se sienta lo suficientemente atendido es un potencial escapista.

Su adecuado temperamento y la responsabilidad con la que lleva a cabo su trabajo, le ha convertido en el perro guía, o “perro lazarillo” para ciegos por excelencia, si bien también es un valorado perro policía o perro detector.

Destacable es también su acentuada capacidad de auto-control, lo apacible de su carácter y el que se mantenga siempre en el estado de alerta idóneo, ni demasiado tranquilo, ni demasiado nervioso.

El que traemos entre manos no es un perro dominante, ni tampoco excesivamente dado a la protección, por lo que es uno de los mejores compañeros para las labores de cacería, de recolección de piezas, como perro de servicio y como un miembro más de su familia de adopción.

Como perro de trabajo ha venido desarrollando una labor digna de elogio durante muchísimos años. Gran nadador, fuerte, atento, ágil, vivaz, nada perezoso y capaz de ponerse en acción en cuestión de segundos, quienes con él conviven destacan su iniciativa, sus ganas de trabajar, su resolución y su sempiterna tendencia a complacer a su dueño y a cuantos le rodean.

Te acostumbrarás a tener que vigilar a tu Labrador porque este eterno glotón es capaz hasta de tragarse objetos no digeribles, por lo que hay que evitar tal tipo de accidentes, que podrían tener consecuencias trágicas.

Si te estás planteando adoptar un Labrador Negro tienes que tomar en consideración que este animal va a precisar de constante compañía, por lo que no debes hacerlo si tu agenda laboral apenas te deja tiempo libre. En cualquier caso, deberás afanarte en educarlo desde cachorro para que no busque atención en exceso ni experimente ansiedad por separación.

Otra cuestión a valorar es la de que los Labradores cuentan con una prolongada adolescencia, por lo que no están especialmente indicados para aquellas personas que llevan una vida sedentaria, con pocas actividades al aire libre.

Relación con otras mascotas

Adecuadamente socializados, los Labradores son muy respetuosos con otros perros, por lo que esta raza es una formidable elección en el caso de que pretendas que en tu hogar convivan distintos canes.

Ciertos Labradores se acercan impetuosamente a perros desconocidos cuando van por la calle, lo que a menudo es casusa de conflictos. Sin embargo, esto no significa que les gusten las peleas, y es más, las evitan, lo que no es óbice para que se vean envueltos en problemas dado su excesivo ímpetu y energía.

Relación con los niños

A los Labradores les encanta jugar, por lo que van a convertirse en estupendos compañeros para tus hijos, lo que se ve reforzado por su carácter confiable y amable. Te encantará descubrir la paciencia con la que tratarán a los más pequeños de la familia.

 

 

Cuidados básicos

La adopción de un perro lleva aparejada una serie de obligaciones que no deben ser tomadas a la ligera, a los que hay que sumar bastantes gastos que también deben ser tomados en consideración. Por ello, medita sobre la conveniencia de una decisión que, por otra parte, te reportará grandes satisfacciones.

Alimentación

La nutrición de un Labrador Retriever ha ser revisada y cuidada constantemente, por cuanto este precioso can cuenta con el inconveniente de tener tendencia a engordar, por lo que las raciones deben ceñirse a las indicadas por el veterinario.

En todas las fases de su vida has de suministrarle un pienso seco de la mejor calidad, que primero será de la gama junior y después de la gama adult, que constituya la base de una dieta equilibrada que mantenga a raya su peso.

Higiene

La higiene del perro es otro de los aspectos que debe correr a cargo del dueño y que no solo redundará positivamente en el can, sino también en todos los miembros de la familia que con él convivan.

Higiene dental

La higiene buco dental es sinónimo de salud en tu Labrador Negro, ya que una boca sana evita el padecimiento de la temida enfermedad periodontal, así como de graves dolencias del corazón, del hígado y del riñón, que pueden mermar notablemente su calidad de vida y hasta terminar con la misma.

Acostumbra a tu mascota desde cachorro al cepillado dental regular con los productos específicos que el mercado canino pone a tu disposición y le estarás haciendo un obsequio para que llegue a alcanzar e incluso a superar su promedio de vida, que en el caso del Labrador Retriever es de 10 a 14 años.

Baño y secado

El baño en los perros de este tamaño es una cuestión no pocas veces complicada, ya que son muchos los canes a los que no les gusta bañarse, por lo que lo rehúyen al no considerarlo un momento en absoluto agradable.

Así las cosas, la elección del lugar más adecuado puede simplificarte un ritual que en verano podrás llevar a cabo en el jardín, al aire libre, y en invierno deberás realizar en el interior de tu hogar, en la bañera y con agua tibia, ayudándote de productos específicos.

Una vez fuera del agua, permite que se sacuda y seca el agua sobrante con una toalla, para terminar usando secador eléctrico a temperatura moderada.

Cepillado

Tras el baño, has de cepillar a tu Labrador. Un gesto que debes repetir también de dos a tres veces a la semana con el fin de mantener su manto limpio, al retirar las partículas de suciedad, y libre de pelo muerto. Aprovecha también estos relajados momentos para intimar más con tu fiel amigo.

Vacunas y tratamientos antiparasitarios

Cuando adoptes a tu Perdiguero Labrador debes acudir a la consulta del veterinario para que le instale el necesario chip, le efectúe un reconocimiento médico a fondo y elabore su obligatorio calendario de vacunaciones. Este mismo profesional te orientará sobre las pipetas y collares antiparasitarios con los que le mantendrás a salvo de pulgas, garrapatas y gusanos intestinales.

Enfermedades más comunes

Esta raza de perro es relativamente sana y longeva, pero la extrema endogamia a la que se ha visto sometida es una de las causas que predisponen a sus ejemplares al padecimiento de ciertas enfermedades genéticas del estilo de la displasia de cadera y de codo, tan típica de los perros grandes.

Las patologías oculares tampoco les son ajenas y son muchos los Labradores que terminan sufriendo cataratas, incluso se ha observado en la raza una inclinación hereditaria al padecimiento de cataratas juveniles.

La hinchazón o torsión gástrica es otra de las graves enfermedades que pueden afectarles. Intenta evitarlo alimentándolo durante el día con diversas porciones pequeñas de alimentos, en lugar de con una comida grande.

Los lipomas o bultos en el cuerpo, son unos tumores benignos y no cancerígenos, que a menudo son tan grandes que interfieren en su capacidad de locomoción, por lo que el veterinario se los habrá de extirpar.

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Adiestramiento

Su disposición a aprender es constante, y, si además le premias con un pedacito de salchicha, aún más, pues para el Labrador Negro la comida es una cuestión muy seria. No te será difícil entrenar a este perro, sobre todo si cuentas con el espacio y el tiempo suficientes.

Ya hemos indicado que este can es muy amigable tanto con las personas como con otros congéneres, pero para ello precisa una temprana socialización desde cachorro. Eso sí, la raza tiene mucha energía y necesita ejercicio a raudales.

Por esta razón, aunque puede adaptarse a la vida en un pequeño apartamento, deberás compensarle con largos paseos diarios en los que tenga además la ocasión de jugar con otros perros. Te será simple enseñarle a traer cosas, dada su predisposición al cobro.

En cualquier caso, a este enérgico perro, le satisface tanto jugar como el trabajo duro. Es importante que le des, como mínimo, un largo paseo al día y también sería ideal que te acompañara si eres aficionado al footing o a los recorridos en bicicleta.

Al iniciar el proceso de adiestramiento de un perro, tienes que tener presente que no existen entrenamientos para razas específicas, sino que las técnicas de adiestramiento están pensadas para ser aplicadas a todos los canes en general. Los aspectos en los que se individualiza son aquellos relacionados con la tendencia al desarrollo de actitudes nerviosas, compulsivas o agresivas y, en lo físico, a su especial predisposición al padecimiento de determinadas enfermedades o a su concreta estructura ósea y muscular.

El Labrador es una raza juguetona y complaciente que busca la permanente compañía de su dueño. Lo idóneo es comenzar con su adiestramiento y temprana socialización desde cachorro pero, si acabas de adoptar a un ejemplar adulto, no temas, porque este perro es fácil de adiestrar sea cualquier sea su edad.

No es de extrañar que, si tu Labrador Retriever es un cachorro, debas tratarle como si fuera un bebé, pues el nerviosismo será el protagonista de sus actos y al principio le costará entender lo que quieres enseñarle.

Recuerda que, previa al entrenamiento, está la elección de nombre, pues cuando comiences a interactuar con él deberás nombrarlo para que asocie la orden que estás dando con él.

Utiliza el refuerzo positivo como método de adiestramiento, ya que está fuera de toda discusión que este método es el que mejor resultado arroja a la hora de educar a un perro, frente a los duros métodos tradicionales que la mayoría de canes detestan.

Es fundamental también que tu Labrador Negro reconozca en ti a un líder coherente, seguro y firme, pues nada le causaría mayor incertidumbre que el detectar fisuras en tu comportamiento, que le hicieran llegar a pensar que tu liderazgo es más que cuestionable. La respuesta inmediata sería justamente aquello que debes impedir, o sea, que tu perro quiera erigirse como líder de la manada que conforma la familia, pretendiendo tomar el control de todas las situaciones.


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