Galgo Italiano: cuidados, higiene, alimentación o cómo adiestrar a este perro

Galgo Italiano: cuidados, higiene, alimentación o cómo adiestrar a este perro
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Sorprende por su estatura. Este galgo italiano miniatura, también conocido como pequeño lebrel italiano, galgo italiano, lebrel italiano enano, piccolo lebrel italiano o italian greyhound es el galgo más pequeño del mundo. Ágil, social y travieso, conquistará a toda la familia.

El más pequeño de los perros galgo, es capaz de alcanzar los 60 kilómetros por hora lo que le convierte en el más veloz de los perros enanos. Si a ello le unimos que son cariñosos, sensibles y tiernos, dóciles e inteligentes, lo tienen todo para ser unas mascotas que enamoran a sus dueños desde que llegan a su hogar.

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Todo lo que deberías saber sobre el Lebrel Italiano

Con el pequeño lebrel italiano todo son ventajas. De pelo suave y ceñido que apenas muda, por lo que apenas te dará ningún trabajo en ese sentido, tampoco produce olor y goza de un tranquilo temperamento, no siendo nada exigente.

Pese a tener una naturaleza delicada y refinada con unos huesos delgados, su buena salud es una de sus mejores cartas de presentación y un punto más a favor de esta peculiar raza.

Origen

Hay quienes sostienen que los ancestros del lebrel italiano ya eran conocidos hace más de cinco mil años en el Antiguo Egipto, donde eran esas mascotas que hacían las delicias de los faraones mientras correteaban por toda la corte.

Con posterioridad y durante muchos siglos fue una raza muy apreciada en toda Europa. A finales del siglo XIX se sitúa su definitivo empequeñecimiento cuando el whippet, un lebrel de tamaño bastante reducido, empezó a ver incrementada su popularidad. En la medida que se pretendió que ambas razas no fueran confundidas, los cinólogos no cejaron en su empeño hasta disminuir el tamaño del lebrel italiano, dejándolo tal y como hoy lo conocemos.

Características y rasgos físicos

Con un peso que va de los 4 a los 5 kilos, y una altura a la cruz de 32 a 38 centímetros, el piccolo lebrel italiano cuenta con un cuerpo compacto y esbelto y una cabeza y un hocico alargados. Sus ojos son grandes y oscuros. No están hundidos ni sobresalen. Sus orejas son pequeñitas, de inserción alta y con un doblez en ángulo recto. Su cola es delgada y se va estrechando hacia la punta.

En cuanto a su pelo es corto, suave y brillante, pudiendo ser negro, amarillo isabelino o gris pizarra. Puede haber blanco tanto sobre el pecho como sobre las extremidades.

Sus extremidades anteriores, están compuestas por hombros algo oblicuos y un ángulo escápulo-humeral bastante obtuso. Los huesos de los antebrazos son muy livianos, verticales y rectilíneos. La altura del suelo al codo, poco mayor que la distancia que recorre del codo a la cruz, teniendo los metacarpos alineados con los antebrazos.

Sus extremidades posteriores, se caracterizan por contar con muslos largos y enjutos y con músculos muy separados entre sí. Los huesos de las piernas son muy delgados.

Sus pies son descarnados y pequeños y su forma prácticamente ovalada, con unos dedos arqueados que se unen entre ellos, siendo los posteriores menos ovalados que los anteriores.

Su cuello es largo como también lo es su cabeza, con un perfil superior algo arqueado y con una inserción en la cruz brusca. Es enjuto y no tiene papada.

Su andar es distinto, debiendo ser alto y libre, armónico y elástico, levantando las patas al dar los pasos como se hace en la equitación clásica. Pueden correr a extraordinaria velocidad con un galope de doble suspensión.

Se trata de una raza bastante longeva que puede llegar a vivir en torno a unos 15 años, aunque tampoco te extrañe que puedan superar ampliamente esa edad, ya que se ha constatado que algunos ejemplares han llegado a vivir hasta 20 años, factor en el que influye la calidad de vida de la que hayan podido disfrutar.

En ocasiones es empleado en las carreras de perros, si bien en su caso esta práctica es menos común que en el de su pariente mayor, el Greyhound, el perro más veloz sobre la faz de la tierra.

Temperamento

Amigables, sumisos, cariñosos y agradables, disfrutan muchísimo saltando, corriendo, trepando y brincando. Es una raza muy sensible a la que hay que prestar atención, para no estresarla demasiado gritándole ni con otros comportamientos similares. Ello hace que no esté especialmente indicado para compartir juegos con los más pequeños de la casa, dado que es una mascota muy limpia, silenciosa, discreta y, sobre todo, muy tranquila.

Su extrema sensibilidad emocional le lleva a querer muchísimo a su dueño por lo que le seguirá a todas partes. Es por ello que hay que tener cuidado con no pisarlo, pues lo común es que su dueño, al darse la vuelta, lo tenga pisándole los talones. Como sus huesos son frágiles, más aún de cachorros, se recomienda extremar las precauciones.´

Necesitan altas dosis de atención y de afecto lo que, caso de no conseguir, puede llevarles a mostrarse deprimidos e incluso agresivos. No sería raro que si el pequeño lebrel italiano no se siente lo suficientemente querido, comience a hacerse sus necesidades en casa como forma de llamar la atención.

A algunos ejemplares les resulta un poco más difícil la adaptación y evitan las salidas a la calle para hacer sus necesidades en caso de frío, viento o lluvia, lo que puede complicar más el que se acostumbren a “hacer sus cosas” fuera, por lo que deberás mostrarte firme y decidido. Por este motivo, ciertas personas optan por enseñarles a hacerlas en una caja de arena, como los gatos.

Son muy inteligentes pero no todos son obedientes. Suelen mostrarse reservados con los extraños, llegando a ser posesivos con sus dueños. No todos son buenos perros guardianes pues mientras algunos galgos italianos te avisarán con sus ladrillos de la presencia de extraños, otros no lo harán.

Una curiosidad de estos pequeños galgos es que son cleptómanos, es decir, que tienen tendencia a apropiarse de las pertenencias ajenas, por lo que debes mantener a buen recaudo aquellas cosas que no quieres que se pierdan.

Uno de los rasgos que más te fascinarán de estos pequeños será su tremenda alegría en la juventud, que irá acompañada de una extrema actividad. Te sorprenderá comprobar que es capaz de subirse de un solo salto a una mesa o saltar a la cara de un adulto a modo de saludo.

Son elegantes y distinguidos y aquellos que no se consideran suficientemente atendidos tienen tendencia a volverse tímidos. Es el compañero ideal para casas con un ambiente sereno.

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Relación con otras mascotas

Si se le sabe sociabilizar desde cachorro, estamos ante una raza que no presentará problemas de conducta con el resto de las mascotas de la casa. Ahora bien, su pequeño tamaño hace recomendable que se relacione con perros de su tamaño o similares pues otras razas más grandes podrían dañarles, aun sin tener ese propósito, dada la fragilidad de su diminuta anatomía.

Por lo demás, presumen de llevarse bien con otros perros y gatos, con los que gusta de tumbarse en el sofá o vigilarlos por la ventana. A este dulce, encantador y algo cómico chiquitín, que algunos califican como un poco manipulador, le gusta ponerte las cosas fáciles.

Relación con niños

Ya hemos indicado que el galgo italiano no es ni por sus características físicas, que lo hacen más frágil que otras mascotas, ni por su carácter, susceptible y tranquilo, la mejor opción para una casa ajetreada con niños. Pese a ello, no quiere decir que no pueda mantener una buena relación con los más pequeños de la casa, siempre que los padres hayan acostumbrado a sus hijos a tratar con respecto, cuidado y afecto al pequeño lebrel.

En la otra cara de la moneda, son una opción fenomenal para las personas mayores, dado que su necesidad de afecto puede verse absolutamente cubierta con estas personas, que disponen de mucho tiempo y suelen estar abiertas a la posibilidad de volcarse en sus mascotas, de quienes se convertirán en el perfecto complemento.

Caso de que sea necesario, no vacilará un momento en echar mano de su valentía fuera de lo común si siente que su dueño está en peligro, llegando a comprometer su propia seguridad si lo ve necesario.

Cuidados básicos

Este perro toy, denominado galgo o lebrel italiano por la gran popularidad de la que gozan en Italia, no se utilizan para cazar como se hace con sus congéneres más grandes, siendo un perro de compañía que no precisa demasiados cuidados. Una serie de pautas básicas serán suficientes para mantener sanos y felices a estos pequeñines, lo que te resultará una labor muy gratificante.

Alimentación

Sin duda, uno de los aspectos fundamentales para que tu mascota goce de un aspecto y de una salud formidables es el de alimentarla correctamente. Como la mayoría de las razas, sus ejemplares no presentan unas especiales dificultades en lo relativo a su alimentación.

Lo importante es familiarizarle con una marca de pienso seco de calidad de las especialmente indicadas para perros toy, estableciéndose sus necesidades diarias en Kcal. como ración de mantenimiento en 390, dado que su peso no suele exceder de los 5 kilos de peso.

Debido a que este animal se adapta a la perfección a la vida en un pequeño apartamento de ciudad, estos valores serán modificados únicamente en las hembras que atraviesan los períodos de gestación y lactancia. En ejemplares con actividad física muy intensa se incrementan las necesidades diarias en Kcal.

Higiene

Sus sencillos cuidados, lo hacen aptos para dueños sin experiencia previa en mascotas, pues la simplicidad de su higiene no trae consigo ningún tipo de complicación. Ello no es óbice para que se trate de una raza escrupulosa a la que le gusta presumir de limpieza allá donde vaya.

Higiene dental

De la misma forma que ocurre con la mayoría de los perros miniatura, el piccolo lebrel italiano es propenso a la formación de placa bacteriana y a la acumulación de sarro en su dentadura, lo que provoca entre otros problemas, el desagradable mal aliento.

Acostúmbralo desde cachorro a un buen cepillado de dientes una o dos veces por semana, con una pasta de dientes especial para perros, que no debe ser con sabor a carne para evitar que se relama y te sea aún más difícil cepillar su pequeña dentadura. Si lo haces con regularidad desde su edad más temprana, conforme vaya pasando el tiempo, y aunque no sea una actividad de su agrado, se dejará cepillar los dientes con normalidad.

Otra buena idea es premiar aquellas acciones que vaya llevando a cabo correctamente con esas galletitas o huesos que se encuentran en el mercado y que son especiales para acabar con el sarro.

Baño y secado

Si partimos de la base de que es un perro que no huele, será suficiente con que le bañes y le cortes las uñas una vez al mes para mantenerlo adecuadamente aseado. Piensa que es un perro que cuenta con la ventaja de que apenas huele ni pierde pelo, por lo que es hipoalergénico y especialmente recomendado para aquellas personas con alergia al pelo de perro.

Una vez le hayas bañado, debes secarlo perfectamente pues su extrema sensibilidad al frío podría hacerle enfermar, de no hacerse así. Asegúrate de retirar todo el exceso de agua con una toalla y de aplicar secador a continuación, siempre retirado de su cuerpo y a una temperatura que no sea demasiado alta, para no correr el riesgo de llegar a quemar su delicada piel. La idea es que no salga a la calle hasta que no esté seco del todo.

Cepillado

Mantendrás su pelaje en perfecto estado con solo frotarlo con un paño sedoso, consiguiendo darle brillo con rapidez. Su pelaje tiene, por tanto, un mantenimiento muy sencillo.

Después del cepillado y siempre que sea invierno, estará dispuesto a que le abrigues con un jersey o abriguito de esos especiales para perros toy, coquetos y muy graciosos, con los que estarán preparados para dar su paseo diario en la calle siempre que haga buen tiempo.

Vacunas y tratamientos antiparasitarios

Ni que decir tiene la importancia de someter a tu mascota al calendario de vacunaciones que el veterinario predetermine. Lo normal será que, cuando la adoptes, venga provista de una cartilla de vacunaciones que indique cuáles son las dosis que tiene puestas y cuáles le faltan.

Del mismo modo, este profesional te indicará cuáles son los tratamientos preventivos contra los parásitos que suelen afectarles, sobre todo en la época estival, como pulgas, garrapatas y gusanos intestinales y que consisten en pipetas y collares antiparasitarios.

Otro de los principales males que tienes que evitar para tu cachorro es el contagio de la Leishmaniasis, una grave enfermedad, que puede hacer verdaderos estragos en su salud y que se combate a través de la vacunación o la puesta de un collar que repela al mosquito flebótomo, causante de la misma.

Enfermedades más comunes

Esta raza, que en principio es bastante sana y cuenta con pocos problemas congénitos, tiene como cualquier otra una especial predisposición a sufrir una serie de concretos problemas de salud, como son los siguientes:

  • Epilepsia
  • Luxación de rótula
  • Fracturas de extremidades durante su etapa de crecimiento (debido a que su osamenta es muy delicada hasta que alcanza el año y medio, por lo que no es difícil que pueda partirse una de sus largas patas)
  • Defectos hereditarios en la vista (degeneración vítrea)
  • Enfermedad periodontal
  • Hipotiroidismo (enfermedad tiroidea autoinmune)
  • Displasia de cadera

Evitar en la medida de lo posible que el pequeñín que vas a adoptar sufra en el futuro alguna de ellas, pasa porque solicites, siempre que sea posible, el historial clínico de sus padres para así poder comprobar que no están afectados por una serie de dolencias que se transmiten genéticamente y que por tanto es más que probable que sufra tu cachorro en algún momento de sus vida.

Por otra parte, tan friolero es el galgo italiano, que es fácil que enferme por causa del frío, por lo que hay que intentar protegerlo de las inclemencias meteorológicas y nunca dejarle a la intemperie en las horas más frías del día, ni mucho menos por la noche.

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Cómo adiestrarlo

Este pequeño despierto, vivaz, afectuoso y extremadamente inteligente está dispuesto a adaptarse cien por cien a la vida en su hogar de adopción. En la medida que adora la compañía de su familia, no se adapta a vivir en una casita para perros situada en el jardín, sino que ha de hacerlo en el interior de la casa.

Fáciles de adiestrar y de rápida capacidad de aprendizaje, se muestran orgullosos de ello, demostrando alegría, bravura y valentía por doquier. Ya hemos indicado que pueden vivir cómodamente instalados en un apartamento pero, en el caso de que cuentes con una casita con un jardín bien vallado, que le mantenga a salvo de posibles accidentes por correr suelto, su felicidad no tendrá fin. Si es así, procura que tenga acceso directo a dicho jardín a través de una portezuela.

Su inteligencia hará que siempre te esté observando y esperando a ser premiado en el caso de que considere que lo merece. En la época de aprendizaje, establecer un sistema de recompensas le vendrá fenomenal.

Es importante vigilar su travieso ingenio y su talento innato para ponerse a dos patas con el objetivo de llegar a los sitios que son de su interés, para lo que no dudará tampoco en dar tremendos saltos.

Dado que este pequeñín es muy sensible al frío, lo idóneo es que le prepares una cesta o camita cálida, que se encuentre alejada de las corrientes de aire y en la que cuente con una manta ligera, ya que verás que disfruta tapándose con ella incluso cuando hace calor.

A la hora del paseo

Estos activos perritos requieren ciertas dosis de ejercicio diario, más aún mientras son jóvenes. Has de tener en cuenta que suelen actuar como cachorros hasta que alcanzan la edad de 2 a 4 años. Les encantan los largos paseos y en condiciones seguras es para ellos maravilloso que les permitas dar alguna carrera.

Siempre que le des a elegir entre caminar sobre césped, o por el hormigón de una acera, van a decantarse por el hormigón. No es recomendable que mientras paseas le quites la correa pues detectan olores a 300 metros de distancia y tienden a caer en la tentación de perseguir hasta la extenuación a todo aquello que consideren una presa como conejos, hurones, gatos, ardillas, etc.

Pueden hacerte compañía en carreras cortas, pero sienten predilección por los paseos a pie y por el juego con otros perros, mejor si no son demasiado grandes porque así se disminuye el riesgo de sufrir accidentes.

Además, pueden asustarse y en ese momento tienden a saltar. Por otra parte, la impresionante velocidad que pueden llegar a alcanzar hace que si echan a correr no los puedas alcanzar, lo que supone un plus de peligrosidad añadido y no van a distinguir entre hacerlo en un campo o en una carretera llena de coches.

Su tendencia a la timidez debe ser atajada desde edad temprana, en la que es importante que se sociabilice, por lo que siempre que lo lleves de paseo debes evitar la tentación de cogerlo en brazos y procurar que se acerque a otras mascotas. Déjalo que curiosee y que aprenda a comportarse con naturalidad en presencia de otros perros.

Aprovecha sobre todo el sol y las buenas temperaturas para sacarlo a la calle, pues piensa que es importante preservarlo en los días fríos y lluviosos, pues detesta el mal tiempo.

Como tu perro de compañía que es, es conveniente que acostumbres a este pequeñín a acompañarte también en tus trayectos en coche. Algo que tienes que evitar es usar el automóvil únicamente para llevarlo al veterinario, pues en este caso lo asociará con una visita que muy probablemente no sea de su agrado.

Si ves que tu galgo italiano se pone nervioso atado con el cinturón al que incorporarás un arnés para que no reciba indeseados tirones, puedes llevarlo en un transportin que sea adecuado a su tamaño.


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