Tosa Inu: Características, Salud, Higiene, Adiestramiento y más sobre este perro

Tosa Inu: Características, Salud, Higiene, Adiestramiento y más sobre este perro
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Tosa Inu es la denominación que recibe una raza canina de perro moloso tipo dogo a la que también se llama Tosa, Tosa japonés, Tosa Ken, Dogo Japonés y Dogo Oriental. Un perro de gran tamaño, que impacta a la vista por su aspecto majestuoso.

Los japoneses lo adoran, lo que no es extraño si se tienen en cuenta sus extraordinarias cualidades, tanto físicas como psicológicas. Pese a que en familia su comportamiento es de lo más tierno y leal, este antiguo perro de pelea está a día de hoy incluido en el listado de perros potencialmente peligrosos.

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Todo lo que deberías saber sobre el Tosa Inu

Este imponente can se ha convertido por méritos propios en uno de los predilectos de los amantes de los perros gigantes en todo el mundo. Si eres uno de ellos, y además tienes experiencia previa en el cuidado y adiestramiento de perros, el can del que vamos a contártelo todo puede convertirse en tu leal compañero de cuatro patas.

Quizás te llame la atención que el término “Inu” sirva para nombrar a diversas razas de perros, entre las que también se encuentran el Akita Inu o el Shiba Inu. Pues bien, la razón es tan sencilla como que “Inu” significa “perro” en japonés.

Origen

El Tosa recibe este nombre como tributo a la antigua provincia de Tosa, situada en Japón, que hoy es la prefectura de Kochi. La raza, que alcanzó gran popularidad en el “país del sol naciente” a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, es el fruto de agregar, al linaje original de este perro, sangre de otros canes.

El resultado fue un can más grande y feroz que, desgraciadamente, cuenta con un amplio historial en los que se refiere a los combates de perros, lo que le ha valido el sobrenombre de “perro de pelea japonés”.

No en vano, este país cuenta con una larga trayectoria en estos crueles combates caninos, que se desarrollaron a partir del siglo XIV. La raza se produjo como una especie de híbrido entre diversos perros occidentales y el Shikoku-ken. La idea era sustituir al Akita Inu, que hasta entonces se utilizaba para estas peleas, por un perro más musculado y rudo.

El apareamiento consecutivo fue el que generó el Tosa Japonés que conocemos en la actualidad, interviniendo el Bulldog en 1872, el Mastiff en 1874, el Pointer Alemán en 1876 y el Gran Danés en 1924.

Determinadas informaciones destacan que también se utilizaron para estos cruces perros Bull Terrier y San Bernardo, ignorándose el año en que ocurrió. Probablemente de estas razas heredara el Tosa su legendario vigor, así como el instinto combativo que está asociado con los dogos.

Hay quien piensa que estos terribles eventos se siguen celebrando a día de hoy en ciertas prefecturas japonesas, pero ya de modo clandestino. Quienes están ajenos a ese mundo, valoran mucho su labor como perro guardián.

Características y rasgos físicos

Con una altura a la cruz de al menos 60 centímetros y un peso que oscila entre los 35-55 kilos, nos encontramos ante un perro alto, fuerte y musculoso, de constitución robusta.

Su cráneo es amplio. Su depresión naso-frontal o stop es algo abrupta. Sus ojos son pequeños en relación a su cabeza, con una expresión que denota gran nobleza y de color castaño oscuro. Su nariz es negra y grande. Su caña nasal es recta. Su hocico es moderadamente largo. Sus dientes son fuertes y cuentan con una mordida en forma de tijera. Sus orejas, de implantación alta, pequeñas y delgadas, caen pegadas a las mejillas.

Su cuello es muy musculoso, presentando una evidente papada. Su espalda es recta y horizontal. Su pecho es profundo y ancho. Sus costillas están ceñidas moderadamente. Su vientre está bien levantado. Su cola es gruesa en su origen, para ir disminuyendo gradualmente en dirección a la punta. Cuando está en reposo, alcanza el corvejón.

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Color y pelaje

Su pelo es corto, muy tupido y suave. Sus colores pueden ser varios como el leonado, el rojo, el negro, el atigrado y el albaricoque. En ocasiones muestran manchas blancas en el vientre y en los pies.

Temperamento

El estándar oficial del Tosa Inu indica que su temperamento ha de ser paciente, de gran valor y audaz. Aun así, este es el talante general que deberían mostrar los ejemplares de la raza, si bien siempre existen algunos de ellos con un comportamiento distinto.

Ya hemos indicado que una adopción seria de un perro de estas características no debe ser efectuada por cualquier persona, sino que tiene que tratarse de alguien curtido en estos menesteres y que además conozca bien la raza, con todas sus virtudes e inconvenientes.

También sería prudente disponer de una cierta cantidad de dinero por si, una vez en casa, notas que no eres capaz de hacerte con el animal y necesitas contratar los servicios de un adiestrador profesional.

Hay personas que no son conscientes de que tener consigo a un perro de este tamaño lleva aparejado un coste económico elevado, pues el simple hecho de alimentarle ya supone un alto desembolso. A ello hay que unir las facturas del veterinario, las del centro estético canino en el caso de que lo precise y lo que te cuesten los artículos caninos, del estilo de correas, juguetes y algunos más que irás descubriendo.

Otro factor que debes tener presente antes de decantarte por su adopción es el de si tu corpulencia te va a permitir ejercer el control sobre él en el caso de que se produjera una emergencia. Pese a que la respuesta sea afirmativa, no estaría de más que utilizaras un arnés tirones y, por supuesto, que le eduques en obediencia básica adecuadamente. Estar al tanto de la normativa que rija en tu localidad respecto a los perros potencialmente peligrosos será otro de tus cometidos para la tenencia responsable de este perro.

La audacia, la sangre fría, el valor y la paciencia caracterizan a este fortachón. Tenaz a la par que leal, es muy seguro de sí mismo y absolutamente consciente de su inusual poderío físico.

Como buen perro guardián, tiende a mostrarse distante y desconfiado con los extraños, por lo que en esta raza se hace especialmente necesaria una temprana y adecuada socialización. Tan pronto como puedas sacarle a la calle, debes dejar que explore a su antojo el entorno, permitiendo que tanto las personas como los animales se le acerquen, de manera que deje de interpretar su presencia como una amenaza.

Con ello estarás consiguiendo mitigar su agresividad hacia otros congéneres y su tendencia al distanciamiento con las personas que no pertenecen a su círculo de confianza. Saber entender su carácter te será fundamental pues no puedes olvidar en ningún momento que un perro de esta envergadura, caso de descontrolarse en la calle, supondría un peligro potencial importante.

Aunque su capacidad de adaptación es grande, el tamaño de este perro no es el adecuado para vivir en un piso o en un pequeño apartamento, pues el simple hecho de que quiera estirarse o tumbarse a descansar requiere bastante espacio. Por ello, lo ideal es que dispongas de una casa con un espacioso jardín en el que pueda expandirse a sus anchas.

Una granja situada en un espacio rural también le hará muy dichoso, ya que no puedes olvidar que un perro de estas dimensiones cuenta con unas elevadas necesidades de actividad física que incluyen la posibilidad de correr y jugar.

Además deberás acompañarle a dar largos paseos diarios y estar con él siempre que puedas, pues la soledad es mala compañía para este noble can, ya que le lleva a experimentar ansiedad por separación y hace que desarrolle tendencias destructivas, por lo que habrás de valorar si vas a tener tiempo para dedicarle antes de decidir compartir tu vida con él.

Relación con otras mascotas

Esta raza de perros es propensa a llevarse de maravilla con otras mascotas que tengas en la casa siempre que le hayas educado convenientemente desde cachorro. Con los perros reactivos su reacción puede ser diversa, por lo que tendrás que vigilarle, ya que su gran coraje y valor no le harán dudar a la hora de prestar protección a los suyos.

Relación con los niños

El que se le considere un perro potencialmente peligroso es un dato que puede asustar a muchas familias con niños a la hora de llevar uno de estos animales a casa. Pues bien, podemos afirmar que, con los “locos bajitos”, suele mostrar un comportamiento estupendo, haciendo gala de una paciencia infinita.

Pese a ello su enorme tamaño sugiere que los padres supervisen sus juegos con los chiquitines de la casa, que a menudo pueden terminar en el suelo, ya que el animal al jugar o corretear puede tirarlos involuntariamente.

Cuidados básicos

Partiendo de la base de que la esperanza de vida del Tosa Inu va de los 10 a los 12 años, su adopción supone un compromiso tan largo como serio que requiere meditarse con tranquilidad. Ten claro que se trata de un animal con sus propios sentimientos y no una mercancía susceptible de ser descambiada si con posterioridad llegas a la conclusión de que no es lo que buscabas.

Alimentación

La alimentación de un perro es un factor esencial para su desarrollo, que influirá de una forma determinante en su salud y en su aspecto. Como sucede con la mayoría de las razas, la forma de alimentar al Tosa Ken ha de ir en sintonía con las necesidades propias de la edad y de la actividad que el ejemplar en cuestión desarrolle.

Es obvio que la alimentación de un can que esté en edad de crecimiento no es la misma que la de otro que haya alcanzado la edad adulta, pues el número de calorías que precisan es distinto.

Te recomendamos que busques un pienso seco de alta calidad que además le ayudará a mantener limpios sus dientes y cubras así todas sus necesidades nutricionales. Es posible que no hubieras calibrado con anterioridad la cantidad de comida que un perro tan grande llega a ingerir al día, pero piensa que no debes escatimar en esta cuestión.

Igualmente te recomendamos que en ningún momento tiendas a sobrealimentar a tu Tosa, pues no le estarías haciendo ningún bien a tu querido amigo. Dar más comida de la debida a un cachorro no solo no va a garantizarte que llegue a ser más grande y fuerte, pues en ello juega un papel crucial la genética, sino que un desarrollo correcto obedece a una dieta sana acompañada de ejercicio diario, que no tiene que ser intenso.

Higiene

La higiene de la mascota es un aspecto vital de la convivencia. En el Dogo Japonés hay que prestar especial atención a revisarle las orejas, pues esta zona es propensa a acumular humedad en la que proliferan hongos e infecciones. También deberás ocuparte del cuidado de sus uñas y de que el veterinario le revise los ojos para prevenir posibles lesiones, consecuencia de que las pestañas le rocen la superficie ocular.

Higiene dental

Algunos propietarios cometen el error de centrar su atención en otras partes del cuerpo del perro y descuidar un poco más su boca. Si quieres disfrutar de un perro sano por muchos años, comienza por cuidar su higiene bucodental.

A priori es posible que relaciones la falta de higiene dental con el desarrollo de ciertas afecciones bucales, como pueda ser la enfermedad periodontal, que llega a tener consecuencias graves para el can, como la pérdida de piezas dentales.

Lo que quizás no sepas es que otras dolencias no menos peligrosas para tu perro, que afectan a la salud de su corazón, de su hígado y de sus riñones también están en estrecha conexión con esta falta de limpieza.

Evitar que tu perro enferme es tan sencillo como acostumbrarle desde cachorro a cepillarle los dientes, para lo que podrás valerte de multitud de artículos específicamente indicados para los canes, con sabores como el de carne que les gustan especialmente, haciéndote más sencilla una tarea que no suele ser del agrado de las mascotas.

Baño y secado

Bañar a un perro gigante es cuestión de paciencia y de que tengas la suficiente destreza como para que esta tarea no te desborde, pues de lo contrario será mejor que acuda a un centro estético canino.

Deberás hacerlo cada 6-8 semanas o cuando empieces a notar que despide olor. No olvides utilizar agua templada y un champú específico para su tipo de pelo, que deberás aclarar con agua abundante para que no queden restos que puedan irritar su piel.

Secarle también te llevará un buen rato, pero recuerda que utilizar secador eléctrico a temperatura media le hará bien, pues el hecho de que salga mojado puede causarle innecesarios resfriados en invierno.

Cepillado

Su corto pelaje no requiere una esmerada rutina de cepillado, siendo suficiente con cepillarlo una vez por semana, eliminando el pelo muerto que de otro modo aparecería por todos los rincones de tu hogar. Además, así conseguirás mantener su manto más limpio y afianzar con tu peludo amigo el vínculo emocional durante esos ratitos de acicalado.

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Vacunas y tratamientos antiparasitarios

Por muy grande que sea tu mascota, no podrá librarse del mucho mal que pueden hacerle diminutos microorganismos como virus y bacterias, a no ser que observes escrupulosamente el calendario de vacunaciones que para ella establezca el veterinario, a fin de hacer más fuerte su sistema inmunitario o defensivo.

Siempre que el Tosa vuelva del campo, revisa minuciosamente su pelaje por si das con pulgas así como con otros parásitos, o descubres espigas clavadas. Inspecciona con ahínco sus patas y la parte interior de las orejas. Ten presente que las garrapatas pueden llegar a ser muy peligrosas porque transmiten multitud de enfermedades. Combátelas colocando a tu gran amigo un collar o pipeta antiparásitos.

Enfermedades más comunes

La del Tosa es una raza que en principio no presenta problemas de salud destacables ni tampoco de carácter congénito, lo que no le hace estar a salvo de ciertas enfermedades que afectan a los perros gigantes como puede ser la displasia de cadera y de codo y la torsión gástrica.

Adiestramiento

La adecuada socialización a la que es obligatorio que sometas a tu Tosa Inu desde cachorro debe ir acompañada de una educación que se base en el refuerzo positivo, un método de adiestramiento que cada día arroja mejores resultados en todas las razas caninas y que nada tiene que ver con los rígida y autoritaria forma de entrenar tradicional.

La impresionante corpulencia de este animal no está reñida con que se trate de un ser sensible, que reacciona muy mal al castigo y al maltrato. Un compañero leal y cariñoso como es este grandullón también demanda afecto a raudales, y no verse correspondido le haría sentir extremadamente infeliz.

Aprovecha las magníficas cualidades de este can para trabajar con él tanto la obediencia como el adiestramiento, pues cuenta con una predisposición natural a que su mente sea estimulada que va a sorprenderte, por lo que estas actividades parecen estar pensadas para él.

Desde muy corta edad puedes comenzar a trabajar con él las órdenes básicas de obediencia. Enséñale a que se quede quieto, a que se siente o a que acuda a tu llamada, lo que redundará en favor de su propia seguridad.

Recuerda que el estímulo tanto físico como mental es indispensable para el Tosa pues podría acusar mucho su falta, convirtiéndose en un perro con problemas de comportamiento que no te pondría las cosas muy fáciles en la convivencia.

Cubre sus necesidades de ejercicio y emocionales y evita así que este perro, que no suele ladrar, se vuelva destructivo porque sienta que le has fallado. Imagina en lo que se convertiría tu casa si a este corpulento can le diera por querer hacer trizas todo aquello a lo que tuviera alcance. A esto hay que sumar que, la falta de socialización puede hacer que se vuelva reactivo con otros perros.

Es muy importante que sepas establecer un buen canal de comunicación con tu Dogo Oriental. Piensa que él no va entender de ambigüedades y que en su educación resultará fundamental el que sepas darle órdenes claras que no le planteen ningún tipo de confusión. Un animal equilibrado será el que sepa con absoluta claridad lo que le está permitido hacer y lo que no.

Cuando le saques a la calle, no olvides que la legislación española impone unas condiciones para las razas potencialmente peligrosas, como el obligatorio uso de bozal y correa. Podrás conseguir también que tolere mejor estos utensilios mediante el juego y nuevamente a través del refuerzo positivo, hasta que los vea como elementos habituales de su vida diaria. Es simple entender que si un perro asocia el bozal con un atractivo paseo, no va a tener mayor inconveniente en que se lo coloques.

No permitas que tu omisión haga que tu can se vuelva inmanejable y toma nota de una serie de comportamientos que jamás debes dejar pasar como que presente una protección de recursos excesiva, es decir, que gruña por ejemplo cuando se le va a retirar el plato de comida, que no acate tus órdenes, que se vuelva demasiado miedoso en presencia de personas extrañas, que esté habitualmente ansioso, que persiga y dañe a otros animales o que se muestre agresivo cuando le despiertes o le cambies de sitio.

En estos casos, lo mejor será que busques ayuda profesional hasta conseguir que tales conductas remitan, pues son muchas las personas con falta de experiencia en canes que, ante las dificultades de convivencia, terminan por entregar a su perro en algún albergue para animales con la sensación de haber fracasado estrepitosamente en su empeño.

A este perro asiático, cuyo aspecto no deja indiferente a nadie, le sobran virtudes para convertirse en un compañero sin igual para ti. Solo tienes que estar a la altura de las circunstancias y ser ese líder seguro y coherente que se gane su admiración y su respeto.

Lo que menos necesita tu Tosa Inu es detectar fisuras en tu comportamiento que le hagan pensar que tiene que adoptar el rol de líder, pues su desmesurado tamaño jugaría en tu contra cuando quisieras disuadirle de sus decisiones.


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