Cirneco del Etna: Cuidados, Higiene, Salud y todo sobre esta raza

Esta raza guarda un espectacular parecido con los antiguos perros egipcios. El cirneco del Etna, cirneco dell’Etna o galgo siciliano es un perro que apenas se conoce, cuyo origen está en Italia, más concretamente en la ciudad de Sicilia, y que recuerda enormemente a un pequeño perro faraón.

Pese a que se le valora mucho por ser un perro de caza, a día de hoy también se le considera una mascota fiel y cariñosa. Una raza que apenas se ve fuera de su ciudad natal, dado que de ella nada se supo en el resto del mundo hasta la década de los 30.

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Todo lo que deberías saber sobre el cirneco del Etna

Un particular podenco que se considera un perro tan primitivo como esbelto y elegante. Muy resistente a las inclemencias meteorológicas, es aclamado por ser un excelente cazador de piezas pequeñas, como puedan ser las liebres y los conejos, estando perfectamente adaptado a los terrenos más escarpados y duros.

El galgo siciliano pertenece a una raza milenaria que se ha mantenido igual durante siglos y que se caracteriza por ser viva, ágil y rápida, necesitando de grandes dosis de ejercicio. Muy cariñoso con los suyos, es feliz jugando y corriendo.

Origen

Es posible que su nombre proceda del de la antigua ciudad de Cirene, en la cual Aristóteles dijo haber visto un perro de idénticas características al que traemos entre manos, lo que reflejó en su obra “De natura animalium”. Aunque no hay dudas sobre que se trata de una raza autóctona de Sicilia, lo cierto es que es muy probable que sea anterior incluso a la civilización egipcia, siendo llevada por los fenicios al norte de África. Esta hipótesis parece ser corroborada por el hallazgo de una estatuilla en los alrededores de Siracusa y que data en torno al año 4000 a. C.

En monedas sicilianas utilizadas entre el siglo VI al III a.C. se les representa, pareciendo que se les tenía en alta estima, lo que avala el hecho de que en una moneda que se halló en la antigua ciudad siciliana de Segesta, sea representado al lado de una divinidad fenicia cuyas facciones eran humanas.

Así las cosas, el cirneco del Etna es un tipo de podenco de reducido tamaño que forma parte del considerado conjunto de razas caninas del Mediterráneo, con origen en Egipto, y entre las que también se encuentran el podenco ibicenco.

Lo curioso del caso es que esta raza conserva prácticamente invariables sus rasgos desde entonces, lo que debe a los campesinos que se afanaron en conservar su pureza a los efectos de poder cazar en las pendientes del Etna, de difícil acceso al estar compuestas por lava solidificada. No en vano, esta raza puede presumir de su tremenda capacidad de adaptación a los terrenos difíciles.

El que Sicilia fuese una isla y, por tanto, este perro no fuese cruzado con otras razas intercontinentales también ayudó en este sentido. A día de hoy, aunque continúa siendo un perro de caza, se le considera una fiel y afectuosa mascota.

Características y rasgos físicos

Este perro cuentea con formas perfectamente proporcionadas y con un cuerpo musculoso. Con una altura de entre 46 y 59 centímetros a la cruz, su peso oscila entre los 8 y los 12 kilos.

Su cabeza es más larga que ancha, con cara rectilínea y stop poco pronunciado. Su hocico es largo y fino. Su trufa es marrón claro. Sus ojos son de pequeño tamaño y de color ámbar o castaño claro, pudiendo ser también grises, amarillentos o en tonos miel. Sus orejas pueden ser calificadas como de originales. De implantación alta, son largas y puntiagudas y siempre las lleva erguidas.

Su cuello es musculoso y tiene un arco ligero en la inserción con el cráneo.

Su lomo es largo y recto, con el pecho poco pronunciado y una cola ciertamente gruesa de implantación baja, uniforme en toda su extensión.

En cuanto a sus extremidades, a ellas debe el ser un perro ágil y resistente, con patas fuertes y largas. Sus pies son de los llamados “de liebre”.

Su pelaje es corto y espeso, pudiendo aparecer en varios tonos, como el marrón tostado, el beige, el anaranjado o el cobrizo, siendo normalmente de un color homogéneo aunque en ocasiones puede presentar algunas manchas blancas.

Temperamento

El que algunos llaman el “perro rastreador siciliano” es resistente como pocos al cansancio. Incombustible cazador, al estar dotado de un finísimo olfato, es un perro fuerte, con un gran temperamento que le hace vivaz, activo, tenaz y muy capaz de tomar sus propias decisiones.

Por otra parte, quienes tienen uno de sus ejemplares dicen de ellos que son simpáticos, alegres, juguetones, sociables y fieles, dando amor a sus dueños por doquier. Al mismo tiempo, nada les gusta más que recibir el cariño y el afecto de los suyos, disfrutando enormemente de la compañía humana y de todas aquellas actividades en las que quieran incluirle, bien en grupo o en familia.

En el momento de plantearte la adopción de uno de estos perros, debes saber que no son muchas las personas que se dedican a su cría, por lo que no resultan demasiado fáciles de conseguir. Pese a ello, si tienes la suerte de hacerte con uno de estos ágiles pequeñines, a buen seguro que no te arrepentirás pues son muy apegados a su dueño. Respecto de los extraños, algunos se muestran algo desconfiados con ellos.

Delgados y de corto pelo, no se llevan nada bien con el frío, por lo que se sentirán dichosos de poder compartir con su familia el interior de sus casas cuando las temperaturas comiencen a bajar. Dentro de ellas, buscarán siempre un rinconcito en el que cobijarse cómodamente envueltos en sus mantitas, donde querrán descansar calentitos.

Antes de decidirte por esta raza, sí debes tener en cuenta que necesitan dar un largo paseo diario y que varias veces en semana tendrás que dejarle que corra libremente para que se ejercite. En el caso de que tu casa cuente con un jardín, habrás de colocarle una verja bastante segura, pues son unos escapistas sin igual.

Por ello, no es una raza recomendable para personas mayores que no suelen tener demasiada actividad física, ni para todas aquellas personas de cualquier edad que, o bien tengan un tipo de vida más sedentaria, o bien su trepidante ritmo profesional no les permita dedicar demasiado tiempo a sus mascotas.

Por el contrario, es la raza ideal para cazadores, deportistas y dueños o familias cuyo tiempo libre suela discurrir fuera de la casa, siguiendo un modo de vida muy dinámico.

Otra ventaja de esta raza es que pese a la seguridad que sus ejemplares demuestran en sí mismos, son muy receptivos y fáciles de adiestrar, mostrando en todo momento su faceta más divertida. Son muchos los que se sorprenden de que, el que en sus orígenes fuera un perro cazador, pueda mostrar una faceta tan afectuosa, convirtiéndose en una mascota eminentemente familiar.

Ello no es óbice para que su adiestramiento se deba comenzar a temprana edad, ya que su voluntad es muy fuerte y algo tozuda, por lo que cuanto antes se plantee su dueño empezar a educarle, mejor.

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Relación con otras mascotas

Este dulce amigo no suele mostrar el más mínimo conflicto para convivir con otras mascotas de su mismo o superior tamaño, a las que tolerará a la perfección, sobre todo si es habituado a ello desde cachorro. Sin embargo, no son demasiado compatibles con las mascotas de pequeño tamaño.

Relación con los niños

Como el perro tolerante, obediente, fiel, cariñoso y dócil que es, se muestra muy sosegado con los niños, que podrán encontrar en él a un compañero inteligente y leal. Un ideal compañero de juegos debido a que nunca parece cansarse y siempre estará dispuesto a derrochar energía, si bien es cierto que a veces querrá hacer valer su necesidad de tranquilidad cuando los más pequeños de la familia se muestren demasiado nerviosos.

Cuidados básicos

De todos es sabido que, de los cuidados básicos que se le profesen a una mascota van a depender en gran medida su calidad de vida y su longevidad.

Al ser un perro fuerte y saludable, apenas precisa cuidados específicos, únicamente un entrenamiento físico diario y las atenciones veterinarias propias de todos los perros.

Alimentación

La forma de alimentar a tu cirneco del Etna es determinante tanto para su salud como para su aspecto. Por ello, decántate siempre por piensos secos de calidad que cubran todas las necesidades de este pequeño can a nivel nutricional. 

El pienso seco cuenta con la ventaja, frente a la alimentación húmeda o semi-húmeda, de que contribuye a mantener limpia su pequeña dentadura, la cual va siempre a tender a la acumulación de sarro y placa bacteriana.

El hecho de que deba tratarse de una alimentación de primeras marcas obedece a que son estas las que se digieren más fácilmente, lo que se traduce en salud para tu mascota. Fíjate siempre bien en los ingredientes y evita dar a tu fiel amigo ningún pienso en cuya elaboración se hayan utilizado subproductos (by-products en inglés) ni cereales o granos, pues son una de las principales fuentes de alergias en perros. Tampoco debes elegir conservantes artificiales, optando siempre por los naturales.

Higiene

Las necesidades higiénicas de los animales difieren mucho de las de las personas, si bien hay una serie de pautas higiénicas básicas que harán a tus mascotas disfrutar de unas condiciones de vida más dignas. En el caso de los perros pequeños, que en la inmensa mayoría de las ocasiones acaban en brazos de sus abnegados amos, aún deben ser tenidas más en cuenta, pues se propicia un mayor acercamiento físico.

Higiene dental

En las razas de perros pequeños, la limpieza dental se convierte en el gran caballo de batalla. La acumulación de placa bacteriana y sarro da lugar a problemas de mal aliento o halitosis que requieren regulares cepillados dentales con cepillo y pasta de dientes especiales para perros. Por desgracia, esta actividad en absoluto suele ser del agrado de los perros por lo que es importante comenzar a inculcarle este hábito desde cachorro, al objeto de que se familiarice con él.

Otra forma de acabar con este molesto problema, que aparte puede desembocar en otros más graves tan pronto se conviertan en infecciones orales de envergadura, es a través de las galletitas y huesos que el mercado canino pone a tu disposición. Estos productos sirven para tal limpieza y con ellos es posible establecer un sistema de premios, que suponga a tu mascota un refuerzo positivo y que a la vez cumpla esta función, siempre que ello no se traduzca en una excesiva ingesta calórica.

Baño y secado

Bastará con que bañes a tu cirneco del Etna en torno a una vez al mes. Solo debes hacerlo antes en el caso de que esté muy sucio. Para llevarlo a cabo, puedes valerte de un champú especial para perros cuyo pH sea similar al de su propia piel, es decir un pH7.

Una vez fuera del baño, retirarás el exceso de agua con una toalla y podrás secarlo ayudándote de un secador eléctrico a temperatura moderada y lo suficientemente alejado de su cuerpo como para no quemarle.

Debes tener en cuenta que este perro no tolera bien el frío, por lo que no debes dejarlo secarse al aire libre, sobre todo en invierno. De este modo le ahorrarás incómodos temblores y resfriados.

Cepillado

Al tratarse de una raza de pelo corto, cuenta con la ventaja de que no sufrirá incómodos enredos. Por este motivo, mantendrás su pelaje en perfectas condiciones simplemente con que lo cepilles de dos a tres veces semanales, al objeto de eliminar suciedad acumulada y pelo muerto.

Vacunas y tratamientos antiparasitarios

Cualquier buen dueño que se precie, conoce la importancia de que su perro tenga administradas todas las dosis de vacuna que el veterinario indique. Para ello, nada mejor que poder contar con su cartilla de vacunaciones cuando vayas a adoptarlo, de modo que este profesional pueda saber a ciencia cierta qué vacunas tiene puestas y cuáles le faltan.

En cuanto a los parásitos, los que con más frecuencia suelen afectar a la salud de los perros son garrapatas, pulgas, nematodos, anquilostomas, gusanos del corazón y gusanos látigo. Todos ellos pueden dar lugar a enfermedades, algunas verdaderamente graves, como la piroplasmosis en el caso de las garrapatas. Por esa razón es muy importante tanto la prevención del contagio como la erradicación, en caso de que ya hayan resultado contagiados.

Nuevamente será el criterio del veterinario el que te ayude a resolver la cuestión. El modo más común de evitar el contagio es a través de pipetas y collares antiparasitarios, de fácil colocación.

Por otra parte, es esencial someter a tu cirneco del Etna a un par de evaluaciones veterinarias al año que ayuden a la detección precoz de cualquier posible patología.

Enfermedades más comunes

Ya hemos comentado que el cirneco del Etna es un perro fuerte, factor al que contribuye el ser una raza cuyo origen y presencia se han visto muy localizados, lo que ha hecho que apenas haya sido cruzada con otras razas. Así, su índice de consanguinidad es mínimo, lo que dificulta la proliferación de enfermedades hereditarias.

De todos modos y, como cualquier otra raza, está especialmente predispuesta a sufrir una serie de dolencias que en su caso se materializan en enfermedades de huesos y de piel, del tipo de alergias e irritaciones.

Es crucial que evites infecciones revisando con regularidad sus ojos, piel y orejas, que tienden a acumular bacterias y hongos, dada la humedad que en ellos se encuentra.

Igual que sucede con el resto de perros de caza, tras una jornada de campo, ha de realizárseles una inspección periódica, pues no es raro que vuelvan con espigas clavadas o parásitos en pelos o piel, debiendo revisarse minuciosamente patas y orejas sobre todo.

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Adiestramiento

Ya hemos aludido a que el cirneco del Etna es un perro muy fácil de cuidar, pero como en cualquier raza, son necesarios unos adecuados criterios de adiestramiento que hagan que la convivencia entre el perro y sus dueños sea lo más feliz posible.

Al tratarse de un perro con grandes necesidades a nivel de ejercicio, únicamente se encontrará realizado cuando pueda llevar a cabo toda la actividad física regular que su cuerpo requiere, es decir, de dos a tres veces al día. Esta será la manera de que consigas que se desarrolle por completo tanto a nivel físico como mental.

Son muy motivadoras para él y, por tanto recomendables, las salidas al exterior. Aprovecha sus paseos no solo para que se ejercite sino también para que socialice con otros perros y explore. No olvides que socializarse desde cachorro es necesario para su equilibrio mental, pues aquellos perros que solo permanecen en el interior de sus hogares o que no se acercan a otros congéneres o personas cuando están en la calle, suelen terminar por convertirse en mascotas inseguras y retraídas, excesivamente recelosas con cualquier extraño.

Nuevamente has de tener en cuenta su escasa tolerancia al frío por lo que en estos paseos debes sacarle convenientemente abrigado siempre que las temperaturas desciendan. En el interior de la casa, él mismo buscará cobijo investigando sobre cuál es el lugar más cálido, buscando calor en el mismo y en su propia mantita, que se convertirá en su inseparable compañera durante los meses más gélidos.

A la hora de entrenar a un cirneco del Etna debes tener en cuenta cuáles son sus cualidades e instintos, así como sus debilidades. Dado el perro lebrel que es, se mueve “como pez en el agua” en terrenos agrestes y difíciles.

Su entrenamiento debe comenzar por el desgaste de energía que estamos comentando, el cual puede ser complementado con diversos juegos, siendo ambas actividades la base de su educación, como ocurre con la mayoría de los caninos.

Una vez que lo tengamos agotado, será la hora de enseñarle otras cosas en sesiones que no se prolonguen más allá de diez minutos diarios. Lo ideal es utilizar con él técnicas de adiestramiento positivo, pues de nada van a valerte las malas formas.

Recompensar todo aquello que haga bien será un modo estupendo de conseguir que su comportamiento sea el idóneo conforme vaya creciendo. Prémiale en el caso de que acuda a una llamada o se siente cuando se lo digas, con una golosina o simplemente con una reconfortante caricia. Anímalo siempre que se lo merezca y redirige su comportamiento cuando lo necesite.

El adiestramiento positivo es un método que, partiendo siempre de una situación de tranquilidad, se basa en el absoluto respeto al perro. Sus detractores critican que se anteponga el bienestar del can incluso a los mismos objetivos del entrenamiento, pero lo cierto es que sus resultados hablan por sí solos.

En él los dueños tienen que realizar un gran esfuerzo para reducir las correcciones, al punto que se llegan a obviar los comportamientos indeseables, siempre con el objetivo de que dejen de producirse, a menos que sean auto-reforzantes para el perro. La clave está en encontrar sus motivaciones y, una vez llevadas a cabo, premiarle, reforzando así los comportamientos que se persiguen y haciendo que se repitan sistemáticamente.

Un perro convenientemente adiestrado mejora su calidad de vida y la de cuantos le rodean. En cualquier caso, quienes apliquen esta técnica no tienen prohibido reprender a sus mascotas, pero siempre en su justa medida y sin llegar “a perder los papeles”. Puedes reprender a tu perro puntualmente, pero lo que no debes es hacer del castigo su forma de educación, pues únicamente conseguirías tener un perro temeroso, con episodios de bloqueo y de ansiedad.

A pesar de esto y como es lógico, has de poner límites a la actuación de tu cirneco del Etna, que no debe comportarse ni mucho menos a su antojo. Los adiestradores aconsejan utilizar unas cuantas señales simples que den a entender al perro que va por el mal camino, siempre dentro del respeto, el trabajo y el esfuerzo que se enfocan a la consecución del mayor número de actuaciones deseables por parte del can.

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