Pug Carlino: alimentación, salud, higiene y todos los cuidados de esta raza

Pug Carlino: alimentación, salud, higiene y todos los cuidados de esta raza
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Pug carlino es el nombre que recibe esta raza de perros que gana más adeptos cada día. El carlino o pug, que también se conoce como mops o doguillo, es un adorable perrito que pertenece a una estirpe muy antigua y apreciada.

Pequeñitos pero con gran personalidad, se caracterizan por ser felices mientras permanecen tranquilos, pero también mientras juegan sin parar mostrando su atención a todo lo que hay en su entorno. Quizás quieras saber si es cierto aquello que sobre ellos se dice, es decir que roncan y resoplan, a lo que te diremos que la respuesta es afirmativa en muchos casos.

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Todo lo que deberías saber sobre el pug carlino

Debe la denominación carlino al famoso actor italiano del siglo XVIII Carlo Bertinazzi (Carlín), seguramente porque su aspecto, cuando interpretaba al personaje de un arlequín con antifaz negro, recuerda a la máscara del carlino.

En cuanto al término pug, es más incierto su origen, predominando la tesis que hace referencia a que pug procede del vocablo pugnus, que significa puño en latín, debido a que su morro recuerda al de un puño humano. Por otra parte, hay quienes piensan que pug era la manera coloquial que se utilizaba en Inglaterra en el siglo XVIII para referirse a los perros.

Origen

Esta raza de perros tiene su origen en Oriente y más concretamente en China. Ello viene avalado, entre otras circunstancias, por el gran parecido que este perrito guarda con el pekinés así como con las estatuillas chinas que son el símbolo del guardián de los altares y hogares.

Los primeros datos que sobre la raza se tienen proceden del siglo XVI y están relacionados con la aristocracia de la época. No en vano, esta raza llegó a ocupar un lugar privilegiado junto a personas como el estatúder Guillermo I, siendo uno de sus descendientes quién llevó a Inglaterra los primeros ejemplares.

Los carlinos comenzaron a conocer su expansión en el siglo XVII, al irse diseminando ejemplares de la raza desde Inglaterra y los Países Bajos en dirección a gran número de cortes europeas. Fue entonces cuando los pugs se convirtieron en la raza preferida de la alta sociedad. De esta manera otras razas como los bichones, los caniches o los epagneuls fueron quedando a un lado y los carlinos pasaron a ser los inseparables compañeros de las señoras de la alta sociedad que pretendían hacer alarde de snobismo.

A finales del siglo XIX la popularidad del pug carlino comenzó a descender, dado que las damas de alto copete comenzaron a sentir predilección por otras razas del estilo del perro pekinés. En la pasada década de los 70 comenzó la recuperación de su perdida popularidad, dado que los duques de Windsor fueron auténticos amantes de estos pequeñines. Desde entonces y hasta hoy, su popularidad se ha mantenido intacta.

Características y rasgos físicos

Con una altura a la cruz de unos 35 centímetros y un peso que oscila entre los 6 y los 8 kilos, este vivo y sensible perrito cuenta con una serie de características generales como son:

Su cabeza, que se considera grande en proporción con el resto del cuerpo, es muy fuerte y redonda. En su cara y su nuca se observan unas arrugas muy marcadas y no es conveniente que se aprecie una hendidura en el cráneo. En su cara se puede ver una especie de máscara más oscura.

Su hocico muestra una protuberancia ligera, sin llegar a ser demasiado pronunciado. Se trata de un hocico corto y cuadrado, truncado y nada respingón. Podrás estar seguro de que es un carlino si cuenta en esa parte de la cara con unas arrugadas notablemente definidas.

Sus ojos suelen ser de una tonalidad marrón muy oscura, prácticamente negros y con forma grande. Notarás que son brillantes y lo que se conoce como “saltones”.

Sus orejas han de ser pequeñas, delgadas y de color negro. Encontrarás ejemplares con las llamadas “orejas rosa”, que son pequeñas, colgantes y curvadas hacia atrás dejando a la vista el canal auditivo. También existen ejemplares con “orejas de botón”, que se doblan hacia adelante, pegándose al cráneo de manera que tapan el canal auditivo.

Su cuello es grueso y fuerte.

Su cuerpo es compacto y corto. Su pecho es ancho y con buenas costillas. Su espalda se iguala desde la cruz hasta la colocación alta de la cola, no debiendo tener curvas ni estar desequilibrada.

Sus extremidades son fuertes, paralelas y rectas.

Sus pies no tienen una forma ni demasiado alargada ni demasiado redonda, manteniendo un término medio. Los dedos están separados y las uñas son de color negro.

Su cola tiene su propio nombre, que no es otro que espiral. Es importante que forme un bucle compacto en la zona alta de la cadera. Se valoran mucho las colas que tienen una doble vuelta.

A pesar de su pequeño cuerpo, el Pug Carlino es un perro relativamente veloz que incluso puede saltar hasta tres veces su propio tamaño.

Color y capa

Su pelaje es de muy fácil cuidado al ser suave y fino. Consta de una capa lustrosa y corta que no ha de ser ni lanosa ni áspera al tacto. El pug muda su pelo aunque no tanto como otras razas. A los alérgicos al pelo de los perros les será útil hacerse una prueba de alergia antes de adoptar a uno de ellos. Tu mascota será tu compañera durante toda su vida, por lo que debes meditar tal decisión.

En cuanto a sus colores existen ejemplares de pug carlino de diferentes tonalidades como plateados, leonados, negros, de tonos albaricoque o beig, si bien los plateados no son muy comunes.

Los leonados tienen una doble capa, consistente en una capa externa que resiste bastante bien la intemperie y una subcapa aislante y suave.

Los colores están definidos con claridad y deben disponer de una línea negra, a la que llaman “señal” que se va extendiendo desde la parte posterior de la cabeza hasta la cola. La máscara también debe ser de un negro intenso, del mismo modo que los lunares de los pómulos, las orejas o la “mancha de pulgar” de la frente, que se conoce también con el nombre de “diamante”.

Temperamento

Como curiosidad, podemos apuntar que de él se dice es “la mezcla perfecta de atractivo canino y melancolía”. Cuenta con la capacidad de saber mantener perfectamente entretenidos a sus dueños durante un sinfín de horas con su espíritu de payaso.

Es frecuente que la propiedad de un pug carlino se transmita de padres a hijos, por lo que son muchas las familias en las que sus distintas generaciones han compartido felicidad con ejemplares de esta raza.

Entre las muchas ventajas de la misma se encuentra el hecho de que se adaptan igual de bien a vivir en una casa pequeña como en una grande. Considerados “pequeñas personas” por quienes tienen la dicha de albergarlos en sus hogares, presumen de un gran carácter, algo que se entiende fácilmente cuando se les conoce.

Si hay un rasgo característico de esta raza, es la gravedad de su ladrido si se tiene en cuenta su tamaño. Por ello tiene fama de ser un buen perro guardián, que ladrará tan pronto suene el timbre de la puerta o algún extraño merodee por la casa. En cuanto a sus ronquidos, a los que ya hemos hecho alusión, hay que prevenir a los futuros dueños de que no todos los carlinos roncan, pero sí muchos de ellos, lo que debe ser tenido en cuenta por quienes tienen el sueño ligero.

En la medida que es un perro pequeño tremendamente limpio, tranquilo y casi sin olor perruno, muchos lo consideran la mascota de compañía ideal para personas mayores o discapacitadas, que encuentran en ellos una excepcional fuente de entretenimiento y cariño. Ello no quiere decir que esté exento de necesitar ejercicio, sino simplemente que no es una raza con tantas ansias de actividad como otras.

Del carlino pueden decirse muchas cosas pero no que se trate de un perro aburrido, si bien lo cierto es que no es una mascota que se excite con facilidad. Fieles y dedicados a sus amos, no son nada escandalosos, por lo que las visitas se mostrarán encantadas con ellos.

Así, este perrito sorprende por su calma mientras se mantiene enroscadito a los pies de su dueño cuando se encuentra, por ejemplo, viendo la televisión. Luego, como es lógico, también tiene algunos momentos algo más “movidos” en los que se lo pasa genial haciendo payasadas o jugando muy animado con una pelota.

Pese a que en origen se trata de una raza china, su temperamento nada tiene que ver con aquel del que hacen ostentación otras razas que proceden del Lejano Oriente, pues este perrito no muestra ni un ápice de afán de superioridad. Que el pug carlino tenga muchos admiradores no es fruto de la casualidad, dado que su pícaro sentido del humor conquista, como también lo hace su particular carácter.

De lo dicho se deduce que este excelente perro familiar presenta unas características bastante inusuales en los perros pequeños, sobre todo en lo que se refiere a su nivel de reactividad y de agresividad, que apenas se dejan notar en ellos.

En familia es afectuoso, si bien quizás algo menos que otras razas. La nobleza, sin embargo, sí es un rasgo a destacar en ellos. En la medida que no son demasiado obedientes, como en la mayoría de las razas, la elección de una hembra puede ayudar a la mejora de tal expectativa.

Tierno compañero, suele estar atento a cuanto acontece en la casa. Su entusiasmo también llama la atención, junto con la alegría con la que percibe la vida. Muy inteligentes, son sensibles al tono de voz, por lo que las voces altas serían consideradas por ellos como un castigo duro. Por ello, la mejor actitud que puede tomar un dueño respecto a este pequeñín es una actuación pausada y con calma, mostrando seguridad en sí mismo y que le haga entender cuáles son las normas.

Un aspecto que has de tener en cuenta antes de adoptar un ejemplar de pug carlino es que necesitan constante compañía, por lo que no es el perro adecuado para una persona que pase demasiado tiempo trabajando fuera de casa. En el caso de que permanezcan muchas horas solos llegarán a desarrollar ansiedad por separación.

Fuera de la casa hacen gala de un carácter osado y valiente, mientras que dentro de ella les fascina la comodidad y la temperatura suave, junto con los mimos de su dueño.

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Relación con otras mascotas

Si se le socializa correctamente desde cachorro, este perro se llevará perfectamente con otras mascotas que puedas tener en la casa, siempre que las demás también se adapten a su presencia.

Relación con los niños

Un pug puede ser muy feliz al lado de un niño y el sentimiento suele ser mutuo. Estos perritos estarán dispuestos siempre al juego, en el caso de que los niños de la casa también sepan respetar a su mascota y no haya demasiada excitación por ninguna de las partes.

Al tratarse de un perrito pequeño, los juegos, sobre todo aquellos en los que intervengan niños de corta edad, deberían estar convenientemente supervisados por un adulto, de modo que la mascota no resulte lesionada.

Cuidados básicos

Nada como dispensar a tu perro los mejores cuidados desde cachorro para que disfrute de una vida plena y lo más larga posible. En el caso del pug carlino, su promedio de edad suele oscilar entre los diez y los doce años de edad.

Alimentación

Si quieres contar con una mascota sana y con el mejor de los aspectos, nada como ocuparte de que reciba una alimentación sana consistente en un pienso seco de calidad. Mientras siga siendo un cachorro debes elegir uno de entre la gama junior para pasar a otro de la gama adult cuando supere esta etapa.

Entre los problemas nutricionales más comunes que puede sufrir una mascota se encuentra el sobrepeso, siendo el pug carlino una de las razas que tiende a padecerlo, por lo que es importante que te ciñas únicamente a las dosis que el veterinario te indique.

Higiene

Si en cualquier raza es importante una adecuada higiene, en las de perros pequeños todavía más, pues hay que partir de la base de que estos pequeñajos acaban en no pocas ocasiones en los brazos de sus abnegados dueños, por lo que tal proximidad requiere que se extremen las medidas higiénicas.

Este perrito cuenta con la peculiaridad de tener unos ojos muy delicados, por lo que hay que prestar especial atención a que no les entre demasiado polvo o se les rasguñen con cualquier cosa, tanto de la casa como de la calle. En lo referente a las arrugas de su cabeza, también son una zona complicada que debe mantenerse lo más limpia posible, pues de no ser así sería el sitio indicado para que en ella se depositara suciedad y anidaran los parásitos, lo cual daría lugar a irritaciones y a distintos problemas de la piel.

Higiene dental

Los perros de todas las razas han de tener una óptima higiene dental para el mantenimiento de unos dientes y de unas encías sanas durante toda la vida. En concreto, las razas pequeñas son propensas a los problemas bucales y más concretamente a la acumulación de placa bacteriana y sarro que suele acarrear problemas de mal aliento o de halitosis.

Mantener su dentadura saludable y con la blancura ideal, pasa por llevar a cabo una adecuada limpieza de sus dientes mediante el cepillado dental. Una técnica que, a buen seguro, no será de su agrado pero a la que le deberás acostumbrar desde cachorro para que vaya familiarizándose con ella.

Las galletitas y los huesos porosos que encontrarás en el mercado constituirán otra buena solución para mantener limpia su dentadura, a través del establecimiento de un sistema de premios. Eso sí, ten la precaución de que tal sistema no suponga un aumento calórico que ponga en riesgo su línea.

Baño y secado

El baño en el pug carlino debe efectuarse en torno a una vez al mes, pues hacerlo con una mayor frecuencia podría acarrearle un resecamiento de su piel. Como el pH de los perros es muy distinto al de los seres humanos, tenemos que utilizar productos específicos para ellos. Debes procurar que el agua no penetre en sus ojos y orejas, al ser órganos muy delicados en esta raza. Asegúrate de haber enjuagado muy bien los restos de champú, pues de no ser así su acumulación podría darle lugar a reacciones alérgicas.

Una vez le hayas secado bien tienes que retirar el agua que reste con una toalla y a continuación secar con secador eléctrico, teniendo la precaución de que el aire salga a una temperatura moderada y además alejarlo de su piel, para que no se le irrite y además también por evitar quemarlo.

No debes dejarlo húmedo, sobre todo si es un cachorro, pues de este modo estarías propiciando que hicieran acto de presencia en su piel hongos y otras infecciones.

Cepillado

Un modo de mantener su pelaje limpio es cepillándolo a diario al objeto no solo de eliminar el pelo muerto, sino el polvo que en él se acumula. Ya hemos comentado que, a pesar de que su pelo es corto, arrojan gran cantidad de él.

A muchos carlinos les agrada el cepillado, un hábito que debes efectuar de cabeza a cola sin olvidar la barriga.

Vacunas y tratamientos antiparasitarios

La adopción de todo cachorro debe llevar aparejada la entrega de su cartilla de vacunaciones al día, la cual permitirá al veterinario conocer cuáles son las dosis que se le han administrado.

Por otra parte, también es importante seguir las indicaciones de este profesional en el sentido de colocarle a tu mascota las pipetas y collares antiparasitarios que permitan mantener a raya pulgas, garrapatas y gusanos intestinales.

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Enfermedades más comunes

Esta raza, dadas sus particularidades a nivel de anatomía, muestra una especial predisposición a padecer algunas enfermedades, lo cual es conveniente que su dueño conozca a los efectos de su posible prevención.

  • Síndrome braquicefálico. Las razas que ostentan esta condición tienen la cabeza redonda, el hocico corto y los ojos salientes, lo que da lugar a ciertas patologías.
  • Enfermedades respiratorias. Los pug tienen los ollares más estrechos de lo habitual, así como la nariz acortada, el paladar blando elongado y la tráquea estrecha. Ello propicia que sufran disnea o dificultad respiratoria, cuya manifestación más clara son los ronquidos desde cachorros. Algunos agentes infecciosos del estilo de los que dan lugar a la tos de las perreras o traqueobronquitis infecciosa canina afectan a los carlinos por ser una raza braquicéfala.
  • Enfermedades articulares. Entre las que se encuentran la displasia de cadera y la luxación patelar o la luxación de rótula.
  • Enfermedades de los ojos. Destacando las úlceras corneales y un fenómeno llamado entropión que consiste en tener los párpados vueltos hacia dentro.
  • Enfermedades de la piel. Estos perros sufren con bastante frecuencia dermatitis y a veces también tiña a lo que hay que sumar alergias.
  • Meningoencefalitis necrotizante. Enfermedad grave que daña el sistema nervioso del pug.

Adiestramiento

Tras su aspecto entrañable encontrarás un carácter obstinado y tozudo, que dificultará un poco las cosas a la hora de adiestrarle. Por ello, es importante que su dueño se tome el tema en serio y no se deje embaucar por su apariencia simpática y graciosa, lo que podría llevar a que le consintiera más cosas que a ejemplares de otra raza.

Dicho esto, es fundamental que no se le deje desarrollar el “síndrome del perro pequeño”, que le llevaría a pensar que él es el líder de la manada y que por tanto puede tomar el control de la casa y de cuanto en ella acontezca. Evitarlo pasa porque su dueño se muestre inflexible y le enseñe que es él quien pone las normas.

Utilizar técnicas de adiestramiento positivo y cubrir sus necesidades a nivel de ejercicio, las cuales tiene pese a no ser un perro tan activo como otros, son algunas de las maneras con las que lograrás el ansiado equilibrio físico y emocional de tu pug carlino.

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